Cuadros de premios y recompensa para niños

Con el final del verano, llega la vuelta al cole y también la vuelta a la rutina y a retomar los hábitos adquiridos como levantarse temprano, hacer los deberes, hacer la cama, recoger la mesa, etc. Y aprovechando el regreso a la “normalidad”, podemos empezar a inculcar nuevas costumbres o pequeñas responsabilidades para forjar su aprendizaje e independencia.

Existen distintas formas de introducir esas nuevas costumbres o mejoras en el comportamiento y una de ellas es la de utilizar los cuadros de recompensa o cuadros de incentivos.

Desde Pequeños Planes os explicamos qué son, cómo se utilizan, cómo hacer vuestro cuadro de recompensas y cuál ha sido nuestra experiencia con una niña de 2-3 años.

¿Qué son?

Los cuadros de recompensa son unos paneles en los que se incluyen una serie de metas, normas, actividades o pautas de conducta para ser evaluadas respecto a su cumplimiento a lo largo de la semana.

A través de estos cuadros se realiza un refuerzo positivo respecto a los logros y metas alcanzadas del niño mediante el premio o incentivo evitando de esta manera castigar o regañar cuando se porte mal o no cumpla con la responsabilidad encomendada.

¿Cómo se utilizan?

Cada noche, antes de ir a la cama, padres e hijos se tienen que sentar frente al cuadro y repasar las acciones del día, para que el niño se autoevalúe acerca de si ha alcanzado o no las metas propuestas. Él mismo será quien determine cómo ha sido su comportamiento y quien establezca si se merece el premio/recompensa .

Para cada logro, el niño pegará como premio un gomet o pegatina dejando en blanco aquello que no haya alcanzado o cumplido.

La recompensa, previamente establecida mediante acuerdo entre las partes, se otorgará únicamente si se ha alcanzado la meta. Ésta puede ser: diaria, para los niños más pequeños ya que no recordarían el motivo de la recompensa, y semanal, para los más mayores.

¿Cómo hacer nuestro cuadro de recompensa?

Existen muchos tipos de cuadros bien descargables en internet o incluso en tiendas de juguetes, pero os proponemos que realicéis vuestro propio cuadro de recompensa adaptado a la edad de tu hijo y a las metas que se quieren introducir.

A continuación os indicamos cómo preparar un cuadro de recompensa casero de una forma muy sencilla:

  • Escoged de internet aquellas fotos que representen las metas a alcanzar como por ejemplo: hacer pis en el baño (para el adiós al pañal), dormir en su cama, recoger los juguetes, hacer los deberes, etc.
  • Pegad las imágenes en el lado izquierdo de una cartulina o lámina de Goma EVA de un tamaño DIN-A3. La cartulina puede sustituirse por fieltro y las imágenes se pegarían con velcro siendo así de quita y pon. También se pueden hacer en pizarras bien de tiza o pizarras blancas.
  • Dividid la parte restante de la cartulina (o del material de base utilizado) en 7 partes para poner en columnas los días de la semana.

Una vez tengáis establecido el sistema de premios, ya solo queda colgar el cuadro de recompensa en la habitación del niños o en una zona visible y que cada noche repaséis juntos las tareas o metas. Con pegatinas, fieltro con velcro o un rotulador marcaréis aquella meta alcanzada.

A modo de ejemplo os dejamos dos modelos:

Tan sólo hay una única regla a seguir con el cuadro de recompensas: aquello que se promete como premio, se debe otorgar si se logra el objetivo establecido.

¿Cuál ha sido nuestra experiencia?

Cuando nuestra hija se incorporó a la rutina de la guardería con 2 años y medio comenzamos a utilizar el cuadro de recompensas. Cada noche, antes de dormir, nuestra nos comentaba con su lengua de trapo cómo se había portado durante el día y se sentía muy orgullosa cuando ponía una pegatina.

Cuando le dábamos el premio le reforzábamos el mensaje explicándole que se lo merecía por haber hecho tal o cual y poco a poco esas actividades se convirtieron en rutinas sin necesidad de dar recompensa por hacerlas.

En nuestra opinión, el cuadro de recompensas es una herramienta muy útil para iniciar algunas actividades; no obstante,  creemos que tampoco se debe abusar mucho de ellos para que los niños no esperen un regalo siempre que hacen algo bien.

Esperamos que esta idea os resulte interesante y si la ponéis en práctica, compartid con nosotros vuestra experiencia.

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