Visitar un museo con niños

Aunque a algunos les pueda parecer extraño, visitar un museo con niños es un gran plan de ocio. Lejos de lo que a priori muchos piensan, los museos además de ser lugares relacionados con la educación, están llenos de sorpresas, y según planifiques la visita, llenos de diversión.

Aquí te contamos algunos puntos a tener en cuenta para disfrutar en familia de una visita a un museo.

QUÉ MUSEO ELEGIR

Existen multitud de tipos de museos y, a grandes rasgos, los podemos clasificar bien por su temática o por su tamaño.

Encontramos museos de temáticas generales como los museos de bellas artes, de naturaleza, de música, de ciencia y tecnología. Pero también hay museos con una temática muy concreta como el Museo del Ferrocarril o el Museo Fallero.

En cuanto al tamaño, existen algunos con colecciones muy grandes y salones inmensos, mientras que otros son más modestos en el número de objetos que exhiben y con salas más reducidas.

Cuando hablamos de museos, no sólo nos referimos a los grandes museos permanentes (como el Museo del Prado) sino también a exposiciones temporales con fines culturales y educativos.

Para elegir el museo o exposición a visitar, es más relevante fijarse en la temática que en el tamaño. Los objetos que muestra el museo debe despertar el interés de los niños, sorprenderles e invitarles a descubrir. Algunos museos disponen de elementos interactivos que despiertan la curiosidad lo que también fomenta el aprendizaje mediante la experimentación.

El tamaño, sin embargo, no es un punto importante a la hora de elegir museo, pero sí en la planificación de la visita.

PREPARA tu visita

A la hora de planificar tu visita al museo con niños, nunca olvides el factor tiempo: cúando visitarlo y cuánto estar allí.

  • Cuándo:

Elige un día en el que la afluencia de público no sea masiva, por ello evita días festivos, días de acceso gratuito o días de apertura o clausura de exposiciones temporales. De esta forma, al haber menos público será más sencillo tener controlados a los niños entre la gente. Además atenderán más la exposición y si es interactiva, podrán tocar y experimentar sin tener largas esperas.

Compra tu entrada con antelación para evitar colas y esperas con los niños…. ya sabéis que la paciencia no es su fuerte.

Muchos museos tienen planificadas actividades para niños, bien organizadas (con fecha, hora y plazas limitadas) o bien para hacer por libre (autoguías) y gymkanas en familia. Este tipo de actividades suelen estar muy bien organizadas y quienes las imparten saben transmitir muy bien a los niños.

  • Cuánto:

No pretendas visitar el museo entero ni pasar largas horas allí. Si se trata de un museo de gran tamaño, reduce tu visita a ciertas obras. Como mucho planifica tu visita para unas 2 horas (3 máximo).

Aparte del tiempo, es importante explicar a los niños qué es lo que van a ver en el museo.  Así que, antes de realizar la visita, créale expectativas y despierta su curiosidad con tus explicaciones.

Nosotros en casa, días antes de la visita, solemos preparar un taller sobre la exposición. Internet es una fuente ilimitada de recursos, busca, lee, imprime fotos, saca libros de la biblioteca y luego, explica todo de una forma divertida y didáctica.

La última exposición que vimos fue la de Van Gogh Alive así que en casa estudiamos la vida del pintor y los cuadros más relevantes. Tras la pequeña exposición (unos 20 minutos), los niños representaron sus obras favoritas a su forma y manera… ¡así sacan el artista que llevan dentro!

Si no te ves con fuerza para preparar un taller en casa, siempre puedes recurrir a empresas especializadas en talleres de arte para niños como Rz100arte y Mirarte.

VISITANDO EL MUSEO

¡Llegó el Día M! Antes de la visita motiva a los niños sobre el plan del día. Prepara una mochila con las cosas básicas: un poco de agua, algún tentempié, papel y pinturas (por si acaso hacéis alguna actividad o les llega la inspiración artística) y, si el museo tiene actividades imprimibles, lleva varias copias.

Si tienes reservadas actividades con el museo, acude a las mismas con tiempo suficiente para no llegar con prisas, pero tampoco con tiempo en exceso para evitar las esperar.

Durante el recorrido, recuerda a los niños lo aprendido antes de la visita. Formula preguntas que les motive a participar y a mostrar todo su conocimiento.

Si el museo dispone de actividades imprimibles, permite que los niños se tomen su tiempo para hacerlas. No es una carrera ni es una competición si no que se trata de disfrutar con la actividad.

Muy importante, es observar a los niños, son como libros abiertos. Comprueba qué les gusta más y qué despierta menos su interés. Su comportamiento te ayudará  guiar la visita e incluso para preparar las siguientes visitas a museos.

Y antes de que decaiga su interés, da por concluida la visita, así se quedará con un buen sabor de boca y querrá volver a visitar un museo.

Cualquier museo puede ser apropiado para visitar con niños pero aquí os dejamos unas recomendaciones basadas en nuestras visitas en familia:

 

 

Ruta por el Bosque de la Herrería (El Escorial – Madrid)

¿Sabías que Felipe II supervisaba las obras de El Monasterio de el Escorial desde una roca del Bosque de la Herrería? Te proponemos una ruta con niños para visitar esta silla real en la sierra de Madrid. Un recorrido que permite disfrutar de la naturaleza entre robles y castaños con unas vistas inigualables. Y para darle más emoción al plan, alargamos la ruta para descubrir La Cueva del Oso, una oquedad de pequeño tamaño que despertará el interés de grandes y pequeños.

 Comenzando desde la Ermita de la Virgen de Gracia

A pesar de que se puede llegar a la Silla de Felipe II en coche, os proponemos iniciar esta ruta junto a la pequeña Ermita de la Virgen de Gracia. Para llegar hasta allí es necesario seguir la carretera M-505 y seguir las indicaciones hacia Silla de Felipe II. Nada más abandonar la M-505, se llega a la Ermita donde se puede aparcar.

Abandonado el vehículo, tenemos dos alternativas, llegar a la Silla de Felipe II por la carretera o campo a través. Nosotros, para evitar los posibles peligros de caminar por la carretera y para disfrutar aún más de la naturaleza, recomendamos ir campo a través. Al final de esta publicación incluimos un croquis con las distintas posibilidades de esta ruta.

Para adentrarse en el Bosque de la Herrería, será necesario orientarse un poquito para dirigirnos hacia la Silla.  El recorrido tiene una ligera inclinación ya que hay que salvar la pendiente de la montaña y atravesar la carretera en 4 ocasiones. Aunque puede parecer complicado, no tiene dificultad alguna ya que hay pequeños senderos que guían para abrirnos camino.

Una Piedra Real – La Silla de Felipe II

En la cuarta ocasión que se llega a la carretera, empezaremos a ver muchos coches aparcados a ambos lados de la misma, eso significa que estamos cerca de la Silla. Al final de la cuesta arriba continuando por la carretera, llegaremos a la gran piedra donde se encuentra La Silla de Felipe II. Se trata de una gran piedra de granito con escalones en cuya cima se encuentra horadado un asiento con unas vistas privilegiadas a El Monasterio de Piedra.

Aunque es probable que haya bastante gente, vale la pena esperar un poquito para poder hacerse una foto sentado en el trono real y disfrutar de la panorámica de El Bosque de la Herrería, El Monte Abantos y El Escorial.

Junto a la base de la Silla, además del gran árbol singular y el monolito, hay un bar donde poder tomar un refrigerio o un cafetito si el frío aprieta.

La meta de la ruta – La Cueva del Oso

Tras subir a la Silla de Felipe II emprendemos la ruta hacia La Cueva del Oso. Para ello, es necesario continuar la carretera asfaltada atravesando la barrera que da comienzo a la senda botánica. Se trata de una senda de poco más de 1 km con carteles explicativos de las especies arbóreas y arbustivas más relevantes y por la que no circulan los coches.

Más adelante la carretera asfaltada desciende ligeramente. Nada más llegar a la base de la cuesta encontramos el cartel de la Fuente de los Dos Hermanos a la derecha del camino. Siguiendo la flecha del cartel llegaremos a la fuente de piedra (ojo, ¡que no es agua potable!).

Al poco de dejar la fuente  atrás y continuando por el asfalto se llega a La Cueva del Oso. Es inevitable la tentación de entrar en esta pequeña oquedad y buscar pistas para averiguar si el oso existió o es sólo una leyenda. Habitase un oso o no, visitar esta cueva y su entorno merece la pena.

Si queréis hacer un salto en el camino, antes de emprender el camino de vuelta a la Silla y a la Ermita, podéis reponer fuerzas en el merendero de El Rincón de la Hiedra a pocos metros de La Cueva del Oso.

Aunque La Cueva del Oso es el destino final de la ruta que os proponemos, se puede alargar continuando por el sendero asfaltado… pero ese plan lo dejamos para otro día :).

Datos generales de la ruta por el Bosque de la Herrería

Para una mejor planificación de vuestro plan en familia, hemos preparado este croquis en el que mostramos las distintas alternativas de esta ruta (por carretera o campo a través) y los principales puntos de interés.

  • Distancia (ida y vuelta):
    • Por carretera hasta La Silla de Felipe II: 3 km
    • Por carretera hasta La Cueva del Oso: 4 km
    • Campo a través hasta La Silla de Felipe II: 2 km
    • Campo a través hasta La Cueva del Oso: 3 km
    • De La Cueva del Oso hasta El Rincón de la Hiedra (merendero): 500 metros
  • Tipo de ruta: Lineal con posibilidad de ser circular si se combinan ruta por carretera y campo a través
  • Dificultad: Fácil – Media (en pendiente)
  • Tiempo: 2 – 3 horas (según el paso de los niños)
  • Servicios:
    • Merendero
    • Aparcamiento
    • Bar (junto a La Silla de Felipe II)
  • Niños: Si (a partir de 5 años)
  • Carrito: Si (sólo siguiendo la carretera asfaltada)