ESCAPADA CON NIÑOS – MONASTERIO DE PIEDRA

Si hay un lugar donde el agua se convierte en espectáculo, ése es el Monasterio de Piedra. Como su nombre indica, este lugar de espectacular belleza tiene un Monasterio Cisterciense que data del siglo XIII. Yendo con niños y siendo amantes de la naturaleza, lo que más nos impresionó fue el Parque Jardín que acompaña al edificio, por lo tanto, en él nos centraremos. Bañado por el río Piedra, de ahí también su nombre, este jardín muestra cómo el agua ha creado un paisaje a su antojo, lleno de cascadas, grutas y lagunas para deleite de los visitantes. Continúa leyendo y descubre este precioso lugar, idóneo para una escapada en familia y con niños.

COMENZANDO EL RECORRIDO DE LOS JARDINES DEL MONASTERIO DE PIEDRA

El Monasterio de Piedra está ubicado en Nuévalos, Zaragoza, y para llegar hasta allí desde Madrid se requieren unas tres horas en coche. Aunque se podría ir y volver en el día, recomendamos hacer noche en la zona. 6 horas de coche y, mínimo, unas 5 más recorriendo el Monasterio de Piedra puede ser “too much” para los niños.

Nada más dejar el coche en el aparcamiento, hay que dirigirse hacia la entrada (previo paso por taquilla si no lleváis vuestras entradas). Tras pasar la valla-entrada, hacerte la correspondiente foto de bienvenida y coger el plano del recorrido, comienza una bajada que lleva al Vergel de Juan Federico Muntadas, con praderas de césped y árboles infinitos. Es en este momento, o al menos así nos ocurrió a nosotros, cuando que te das cuenta que estás en un lugar especial. De hecho, verás que hay gente tumbada en el suelo disfrutando de la calma y la energía que desprende.

Continuando el sendero, pronto de divisa una de las cascadas más espectaculares, La Caprichosa. Esta cascada se puede contemplar desde varios puntos, pero el más cercano al agua es el mirador del mismo nombre, previo paso por las pequeñas grutas de la Pantera, de la Bacante y del Artista.

Desde el Mirador de La Caprichosa, uno de los puntos más altos de la visita, comienza un recorrido por una zona de pendiente ligera en paralelo al cauce del río que incluso se llega a cruzar por un puente de madera. ¡Por todos lados se puede ver cómo corre el agua y se forman pequeños saltos y cascadas a su paso!

LA GRUTA IRIS Y LA ZONA DE PISCIFACTORÍA

Entre cascadas y saltos de agua, poco a poco se comienza a descender hasta llegar a la espectacular Gruta Iris. Llegar hasta ella es toda una aventura pues hay que introducirse en el interior de la roca y recorrer estrechos pasadizos con escaleras creadas en la propia piedra. ¡Los niños se sentirán como en auténticos exploradores!

La Gruta Iris es una enorme cavidad en la roca que alberga un pequeño lago de un color azul precioso desde donde se puede ver cómo el agua de la Cascada Cola de Caballo cae desde las alturas. 

Tras recorrer todos los pasadizos y escaleras de la Gruta Iris, se llega al exterior, al mismo pie de la  Cascada Cola de Caballo. Verla de frente impresiona, no sólo por su belleza sino porque minutos antes has estado justo detrás en el interior de la tierra.

A partir de este punto, el recorrido vuelve a ser más o menos llano dado que se encuentra la zona de Las Pesqueras. Se trata de grandes balsas de agua llenas de truchas, pues es un centro de piscifactoría. Aquí los niños disfrutarán mucho dando de comer a los peces.

Las final de la zona de piscifactoría está el Lago Espejo y la Peña del Diablo que conforman un paisaje increíble.

El camino hacia la salida está acompañado de zonas frondosas y pequeños rincones para disfrutar de la naturaleza como la Cascada de los Chorreaderos donde múltiples chorros de agua recorren una pared llena de vegetación.

MÁS ALLÁ DEL PARQUE JARDIN

Además de la visita a esta paraje natural, en el Monasterio de Piedra se puede disfrutar de las exhibiciones de aves rapaces en la pradera preparada al efecto que se encuentra justo a la salida del Parque Jardín. Durante la exhibición, dos cetreros expertos nos muestran halcones, águilas y otras rapaces y exhiben la majestuosidad de estas aves.  Además, con pequeños ejercicios donde también intervienen los niños, los cetreros ponen a prueba la agilidad y destreza en la caza de las rapaces.

Como comentábamos al principio, como su propio nombre, en el lugar se encuentra un Monasterio cisterciense que encierra siglos de historia. Cada 20 minutos se realizan visitas guiadas que recorren los principales espacios del edificio aunque sin duda el más interesante (a nuestro juicio) es la Antigua Abadía, parcialmente derruida.

El Monasterio de Piedra también alberga el Museo del Vino y el Museo del Chocolate, así como una exposición de carruajes, así que la visita da para mucho.

RECOMENDACIONES PARA VISITAR EL MONASTERIO DE PIEDRA

Antes de visitar el Monasterio de Piedra, consulta la meteorología ya que la visita, a excepción del monasterio propiamente dicho, se realiza al aire libre. No obstante, ten en cuenta que aunque lo visites en verano, en las grutas refresca bastante. Nosotros visitamos el Monasterio de Piedra en agosto, pleno verano, y eché en falta una chaquetita (eso sí, soy muy friolera).

La mejor época para visitar el Monasterio de Piedra es en primavera porque el río Piedra lleva más caudal y las cascadas son más espectaculares, o el otoño por la paleta de colores de los árboles. Sin embargo, cualquier época es buena para la visita.

Aunque el recorrido lo pueden realizar niños pequeños sin mucha dificultad, es importante que tengamos precaución con ellos en algunas de las zonas como, por ejemplo, en las grutas o en algunas escaleras que encontraremos por el camino.

No es un lugar para ir con carrito de bebé. De hecho, vimos a varias familias cargar con el carro y cómo iban sufriendo en algunos momentos subiendo y bajando por las escaleras o desenganchando las ruedas de las piedras del suelo.

En la parte baja del Monasterio de Piedra se encuentran las grandes balsas de la piscifactoría. Una de las cosas que más disfrutan los niños y dar de comer a las truchas, por lo que no dudéis en comprar alimento para peces que venden a la entrada del Monasterio de Piedra.

Y dado que en la zona es típico comer trucha, recomendamos que aproveches la visita para darte un homenaje con este pez de río. En muchos restaurantes cercanos la preparan muy rica.

Organiza tu visita teniendo en cuenta los horarios de apertura (no sólo del Parque Jardín sino también del Monasterio) y los pases de las exhibiciones de aves y rapaces.

La entrada a la pradera de exhibiciones se abre pocos minutos antes del comienzo del espectáculo por lo que recomendamos que estés unos minutos antes del pases para tener un buen sitio.

LACUNIACHA, el parque faunístico del Pirineo

Ubicado en pleno corazón del Valle del Tena, se encuentra Lacuniacha, un parque faunístico perfectamente integrado en la naturaleza, donde los animales viven en libertad y rodeados de un paisaje inigualable. Sigue leyendo para conocer más sobre este lugar tan recomendable para ir en familia con niños.

COMO LLEGAR a LACUNIACHA

Lacuniacha pertenece al municipio de Piedrafita de Jaca, un pequeño pueblo del Pirineo Aragonés a los pies de la Sierra de La Partacua, en el Valle del Tena (Huesca).

El desvío para llegar hasta este parque faunístico desde la carretera A-136 está señalizado y nada más atravesar Piedrafita, no hay más que seguir las indicaciones hacia Lacuniacha.

Al llegar al parque, encontraremos a nuestra derecha un aparcamiento de tierra y a la izquierda el gran casetón de madera, que hace las veces de recepción y tienda de regalos.

Dado que en Lacuniacha quieren respetar al máximo el medio ambiente, no ofrecen planos del parque, por lo que recomendamos hacer una foto del recorrido. Aunque recorrer el parque no tiene pérdida, es mejor llevar con nosotros la foto para conocer la ubicación de los animales y de los lugares de interés. También se puede descargar desde la página web.

LOS HABITANTES DE LACUNIACHA

Los habitantes de Lacuniacha son, entre otros, cierzos, renos, cabras montesas, jabalíes, todos ellos representantes de la fauna que vive o vivió en algún momento en el Pirineo, y que bien, han nacido en cautividad, provienen de centros de recuperación, o han sido rescatados.

Lacuniacha no es un parque zoológico al uso en el que los animales viven en espacios pequeños que poco representan su hábitat natural. En este parque, sus habitantes están en régimen de semi-libertad, en grandes recintos perfectamente integrados en el paisaje. Es por ello que los animales no están acostumbrados a la presencia humana, por lo que no los encontrarás junto a las vallas. Este hecho hace que durante la visita pongáis a prueba vuestras dotes de observadores  e incluso juguéis a quién encuentra antes a los individuos.

Cada recinto está conectado con el siguiente a través de puertas con poleas (“Sssshhhh» ábrelas y ciérralas con cuidado para no espantar a los animales con el ruido). Sin embargo, el vallado está preparado para que la fauna autóctona pueda circular por los recintos en total libertad. De este modo, a las más de 120 individuos se les suma otros animales como ardillas y erizos, que también encontrarás por el camino.

Para conocer mejor a estos habitantes, cada recinto cuenta con uno a varios carteles con las características más destacables de los animales. Además de los textos y las imágenes, cada cartel incluye algo característico de cada animal, bien la cornamenta o bien una pezuña. De esta forma, aunque los animales no se pueden tocar (como decimos viven tranquilamente en su entorno y en libertad), estos elementos pueden tocarse y así los niños se acercan al animal.

EL PARQUE y SU RECORRIDO

En un parque faunístico, como su nombre indica, lo más importante son los animales. Sin embargo, al referirnos a Lacuniacha no podemos olvidarnos de hablar de su entorno y la belleza de sus 30 hectáreas.

El parque de Lacuniacha se encuentra integrado en el bosque de La Pinosa. Para poder recorrerlo, tan sólo es necesario seguir el sendero de montaña de unos 4 kilómetros y medio y con un algún ligero desnivel en algunos tramos (aunque completamente asequible por lo más pequeños). Este sendero transcurre entre bonitos ejemplares de la flora de la zona como pinos, robles y acebos, entre otros.

Pero no sólo el entorno vegetal llama la atención, sino también el emplazamiento entre las grandes montañas del Valle del Tena. Es destacable el paisaje que se contempla en el Mirador de la Peña Telera. Llegar hasta él requiere ascender un tramo bastante empinado, que nos desvía un poco del recorrido faunístico, tras la zona de merendero. No obstante, recomendamos este pequeño esfuerzo físico ya que las vistas son espectaculares.

CONSEJOS PARA LA VISITA

A continuación incluimos unos consejos que consideramos útiles para poder disfrutar de la visita:

  • Lacuniacha está abierta durante todo el año, pero los horarios de apertura varían en función de la estación. Consulta los horarios en la web.
  • Consulta la climatología antes de realizar tu visita para poder llevar la ropa adecuada.
  • Aunque la previsión del tiempo sea favorable, es recomendable llevar siempre algo de abrigo pues hay partes del recorrido bajo árboles de sombra y puede refrescar.
  • Dado que el recorrido se realiza a través de un sendero de montaña, utiliza calzado adecuado. Os recomendamos llevar bastones para ayudar con el equilibrio, sobre todo si se visita en la época de invierno (por si hay placas de hielo).
  • A mitad del recorrido hay una pequeña zona de merendero con un bar, un lugar ideal para hacer un algo en el camino y descansar un ratito.

  • Hay que tener en cuenta que los animales están en semi-libertad, por lo que es posible que no estén cerca de nosotros y haya que buscarlos. Recomendamos jugar con los niños a ser «avistadores de animales». Así agudizarán su capacidad de observación y paciencia.
  • Realiza el recorrido con tranquilidad, evitando hacer ruido, de lo contrario los animales pueden asustarse y esconderse. Pasa de un recinto a otro sin soltar las puertas bruscamente.

RUTA CON NIÑOS A CANTOCOCHINO (LA PEDRIZA – MADRID)

La Pedriza, situada en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama de Madrid, es uno de los lugares más frecuentados en familia por aquellos que amamos la naturaleza, ya que es un espectáculo natural con mil y un rincones por explorar. De hecho, ésta no es la primera vez que proponemos planes con niños en La Pedriza, ya que lo hicimos cuando visitamos el Castillo de Manzanares y el Embalse de Santillana. En esta ocasión, vamos a caminar entre sus rocas para descubrirla a través de una ruta para hacer en familia fácil y, como siempre, pensada para todos los públicos. Si estáis buscando un plan de fin de semana con niños en la naturaleza, continuad leyendo sobre esta excursión en familia que recorre este paseo desde El Tranco hasta Cantocochino.

COMIENZO DE LA RUTA – EL TRANCO

Para llegar hasta el comienzo de la ruta, debemos dirigirnos hacia el municipio madrileño Manzanares El Real. Por la M-608, se llega a la rotonda con la estatua de un senderista en el centro. En la rotonda, hay que tomar la salida hacia el centro del pueblo y nada más cruzar el puente, cogeremos el primer desvío hacia la izquierda que es comienzo de la Avenida de La Pedriza. Siguiendo esta avenida, pronto veremos un cartel que anuncia el Hostal El Tranco y a la izquierda una pequeña explanada de tierra donde podremos aparcar el coche.

Una vez abandonado el coche, debemos caminar hasta el final de la explanada de tierra donde se encuentra una barrera que impide el paso de vehículos. Cruzando la barrera, continuaremos por el camino de tierra, unos cuantos metros más adelante, el camino se abre hacia la izquierda para dejar a la vista una balsa del río donde hacer unas bonitas fotos y lanzar alguna “rana”.

Continuando por el camino llegaremos a una súper roca, que hace las veces de suelo y desde donde podremos contemplar cómo fluye el río. Nada más cruzar la placa de roca, llegaremos de nuevo al camino de tierra que nos recuerda que aún estamos en zona urbana, pues encontraremos coches aparcados y el muro de una casa. Seguiremos el camino hasta que éste se cruce con el asfalto de una zona de aparcamiento. Desde aquí nos dirigiremos a la izquierda, hacia el fondo de aparcamiento para comenzar de nuevo a andar sobre tierra. Tras abandonar la zona asfaltada, el resto de la ruta transcurre por el interior de La Pedriza, por lo que en todo nuestro camino estaremos acompañados de las grandes formaciones rocosas de este paraje.

FINAL DE LA RUTA – CANTOCOCHINO

Yendo en paralelo al río, el camino de tierra se transforma en una pequeña calle de granito que nos conducirá a la parte más elevada de la ruta. En este punto podremos contemplar una bonita vista del río con las montañas al fondo.

Desde aquí, comenzaremos el descenso hacia Cantocochino. Nada más empezar a bajar, el camino de tierra se intercala con granito por lo que en esta parte tendremos que tener cuidado por dónde pisamos, sobre todo con los más pequeños. Una vez volvemos a llegar abajo, casi a la altura del agua, de nuevo empezaremos a subir un poco en paralelo a grandes bloques de granito.

Cuando el terreno comienza a despejarse de rocas, llegaremos a La Foca, un chiringuito que ofrece bocadillos y refrescos, el lugar perfecto para un pequeño descanso. Aunque no siempre está abierto para servir comidas, su ubicación es perfecta a para hacer un alto en el camino y contemplar el río de cerca.

Al poco de pasar por delante de La Foca, llegaremos al puente de madera que cruza el río y que nos conducirá a una zona despejada de rocas y con un amplio camino de tierra hacia la izquierda.

Continuaremos por este camino hasta Cantocochino, el final de nuestra ruta. En este tramo del recorrido el río queda a nuestra derecha y está mucho más accesible que antes, os aconsejamos que os acerquéis al agua.

Sabremos que hemos llegado a nuestro destino cuando empecemos a ver la zona de aparcamiento que hay frente a los restaurantes de esta área recreativa de Cantocochino.

Antes de concluir la ruta, os recomendamos que hagáis un alto en el camino en el localizador de cimas de La Pedriza para identificar estos lugares de interés.

DATOS GENERALES DE LA RUTA

Para que resulte más sencillo hacer el seguimiento de la ruta, hemos preparado el siguiente croquis con el recorrido y los lugares de interés.

A continuación, incluimos los datos generales de la ruta:

  • Distancia: 5 km (ida y vuelta)
  • Tipo de ruta: Lineal
  • Dificultad: Media – debido que parte de la ruta transcurre por terreno rocoso
  • Tiempo: 2 – 3 horas ida y vuelta (según el paso de los niños)
  • Servicios:
    • Zonas de restauración al inicio y al final de la ruta
    • Refugio: La Foca.
  • Aparcamientos: En El Tranco (inicio de la ruta) y en Cantocochino (final de la ruta). Gratuito.
  • Niños: Si (a partir de 6 años)
  • Carrito: No
  • Atención:
    • No se permite el baño
    • Llevar buen calzado porque hay muchas rocas

 

 

Ruta de La Barranca hasta La Fuente de la Campanilla

En plena Sierra de Guadarrama y bajo la mirada de las dos montañas más importantes de Madrid, la Bola del Mundo y la Maliciosa, se encuentra el Valle de la Barranca. Su localización y su entorno hacen de este lugar un destino perfecto para un plan en familia. Por ello, os proponemos una ruta para adentraros en el Valle de La Barranca y acercaros más al cielo de Madrid.

La ruta habitual de la zona es el Sendero del Valle de la Barranca, pero al tener una longitud de 11 km, nosotros proponemos una ruta alternativa de unos 5 km (hasta la Fuente de la Campanilla) para que sea más asequible a los niños. Aunque la ruta que proponemos tiene un poquito de dificultad porque el camino de ida es en pendiente (unos 350 metros de desnivel total), contemplar este precioso paraje y pedir un deseo tocando la campanilla bien merecen el pequeño esfuerzo.

COMIENZO DE LA RUTA – LOS EMBALSES DE LA BARRANCA

El punto de partida de esta ruta es el aparcamiento gratuito de La Barranca. Para llegar hasta aquí desde Madrid, es necesario seguir la A-6 hasta la salida 39 hacia el Puerto de Navacerrada. Desde aquí, continuar por la M-601 dirección Navacerrada hasta girar hacia la M-607 hacia Colmenar Viejo. Después, tras tomar la M-607, en la primera rotonda cambiar de sentido (deshacer el tramo recorrido) para tomar el desvío a La Barranca. Al poco de pasar frente al Parque de Bomberos de Navacerrada llegaréis al aparcamiento.

Nada más abandonar el coche, ya se puede contemplar el espectáculo natural que ofrece este valle.

Partiendo del parking, hay que continuar por la carretera hasta llegar a la altura de los embalses del ejército o las presas de la Barranca. Se trata de dos acumulaciones de agua gracias a las pequeñas presas que las retienen. Ambas se pueden atravesar pasando por las puertas metálicas que las protegen para hacer unas bonitas fotos del agua transformado en espejo y ver cómo fluye el agua tras la presa. Mucho cuidado con los niños y dejad todo como estaba.

Dejando los embalses atrás, llegaremos hasta la cancela – barrera que cierre el acceso a vehículos no autorizados y desde donde empieza la pista forestal.

Continuando por la pista pronto llegaremos al área temática de las vueltas, un claro entre los pinos que cuenta con una zona de merendero para hacer un alto en camino.

FINAL DE LA RUTA – LA FUENTE DE LA CAMPANILLA

Dado que el río Navacerrada transcurre cerca de nuestra ruta, proponemos abandonar momentáneamente el camino de arena para visitarlo. Bajando la ladera por la derecha de la pista forestal se llega al río, ¿te atreves a mojarte los pies?

Ya de vuelta a la pista forestal de la Barranca, llegaremos a la Fuente de Mingo o la Fuente del Molinillo. Una fuente de granito que vierte el agua que llega de la montaña.

Después de la parada para contemplar la Fuente de Mingo ya sólo queda el último tramo en ascenso hacia la Fuente de la Campanilla. Para llegar hasta allí hay que continuar por la pista forestal y llegar un hito de madera con las flechas indicativas con las distancias hacia los puntos de interés de la zona.

Justo donde está ubicado el hito de flechas comienza un sendero más empinado que la pista forestal. Este repecho termina en la Fuente de la Campanilla por lo que para llegar hasta ella es necesario abandonar la pista forestal (la cual nos llevaría hacia La Maliciosa) y subir por ese desvío empinado.

La cuesta, cuesta…, pero pronto se ve al fondo la Fuente de la Campanilla, con su chorro, su campana y su cuerda para hacerla sonar. ¿Cuántas veces sonará la campanilla? Aprovechad para pedir un deseo mientras la hacéis sonar. No sabemos si se cumplirá, pero nunca está de más J. Ojo, si es invierno, cuidado en su proximidad pues puede haber un poco de hielo.

La Fuente de la Campanilla es el punto final de la ruta. No obstante, y dado que junto a esta fuente hay una mesa de merendero, siempre es aconsejable tomar un respiro y dejar que los niños jueguen entre los árboles antes de emprender el camino de vuelta deshaciendo los pasos andados.

DATOS GENERALES DE LA RUTA

Para una mejor planificación de vuestro plan en familia, hemos preparado este croquis en el que mostramos la ruta y los principales puntos de interés.

  • Distancia: 5 km (ida y vuelta)
  • Tipo de ruta: Lineal
  • Dificultad: Media – debido al desnivel en la ida (aprox. 350 m)
  • Tiempo: 2 – 3 horas (según el paso de los niños)
  • Servicios:
    • Área recreativa Las Vueltas: Merendero y papeleras
    • De Pino a Pino: Empresa de actividades multiaventura con tirolinas
    • Hotel La Barranca: Alojamiento y restauración (en horario de apertura – consultar)
  • Aparcamiento: Al comienzo de la ruta. Gratuito.
  • Niños: Si (a partir de 6 años)
  • Carrito: Si, por la pista forestal

Ruta por el Bosque de la Herrería (El Escorial – Madrid)

¿Sabías que Felipe II supervisaba las obras de El Monasterio de el Escorial desde una roca del Bosque de la Herrería? Te proponemos una ruta con niños para visitar esta silla real en la sierra de Madrid. Un recorrido que permite disfrutar de la naturaleza entre robles y castaños con unas vistas inigualables. Y para darle más emoción al plan, alargamos la ruta para descubrir La Cueva del Oso, una oquedad de pequeño tamaño que despertará el interés de grandes y pequeños.

 Comenzando desde la Ermita de la Virgen de Gracia

A pesar de que se puede llegar a la Silla de Felipe II en coche, os proponemos iniciar esta ruta junto a la pequeña Ermita de la Virgen de Gracia. Para llegar hasta allí es necesario seguir la carretera M-505 y seguir las indicaciones hacia Silla de Felipe II. Nada más abandonar la M-505, se llega a la Ermita donde se puede aparcar.

Abandonado el vehículo, tenemos dos alternativas, llegar a la Silla de Felipe II por la carretera o campo a través. Nosotros, para evitar los posibles peligros de caminar por la carretera y para disfrutar aún más de la naturaleza, recomendamos ir campo a través. Al final de esta publicación incluimos un croquis con las distintas posibilidades de esta ruta.

Para adentrarse en el Bosque de la Herrería, será necesario orientarse un poquito para dirigirnos hacia la Silla.  El recorrido tiene una ligera inclinación ya que hay que salvar la pendiente de la montaña y atravesar la carretera en 4 ocasiones. Aunque puede parecer complicado, no tiene dificultad alguna ya que hay pequeños senderos que guían para abrirnos camino.

Una Piedra Real – La Silla de Felipe II

En la cuarta ocasión que se llega a la carretera, empezaremos a ver muchos coches aparcados a ambos lados de la misma, eso significa que estamos cerca de la Silla. Al final de la cuesta arriba continuando por la carretera, llegaremos a la gran piedra donde se encuentra La Silla de Felipe II. Se trata de una gran piedra de granito con escalones en cuya cima se encuentra horadado un asiento con unas vistas privilegiadas a El Monasterio de Piedra.

Aunque es probable que haya bastante gente, vale la pena esperar un poquito para poder hacerse una foto sentado en el trono real y disfrutar de la panorámica de El Bosque de la Herrería, El Monte Abantos y El Escorial.

Junto a la base de la Silla, además del gran árbol singular y el monolito, hay un bar donde poder tomar un refrigerio o un cafetito si el frío aprieta.

La meta de la ruta – La Cueva del Oso

Tras subir a la Silla de Felipe II emprendemos la ruta hacia La Cueva del Oso. Para ello, es necesario continuar la carretera asfaltada atravesando la barrera que da comienzo a la senda botánica. Se trata de una senda de poco más de 1 km con carteles explicativos de las especies arbóreas y arbustivas más relevantes y por la que no circulan los coches.

Más adelante la carretera asfaltada desciende ligeramente. Nada más llegar a la base de la cuesta encontramos el cartel de la Fuente de los Dos Hermanos a la derecha del camino. Siguiendo la flecha del cartel llegaremos a la fuente de piedra (ojo, ¡que no es agua potable!).

Al poco de dejar la fuente  atrás y continuando por el asfalto se llega a La Cueva del Oso. Es inevitable la tentación de entrar en esta pequeña oquedad y buscar pistas para averiguar si el oso existió o es sólo una leyenda. Habitase un oso o no, visitar esta cueva y su entorno merece la pena.

Si queréis hacer un salto en el camino, antes de emprender el camino de vuelta a la Silla y a la Ermita, podéis reponer fuerzas en el merendero de El Rincón de la Hiedra a pocos metros de La Cueva del Oso.

Aunque La Cueva del Oso es el destino final de la ruta que os proponemos, se puede alargar continuando por el sendero asfaltado… pero ese plan lo dejamos para otro día :).

Datos generales de la ruta por el Bosque de la Herrería

Para una mejor planificación de vuestro plan en familia, hemos preparado este croquis en el que mostramos las distintas alternativas de esta ruta (por carretera o campo a través) y los principales puntos de interés.

  • Distancia (ida y vuelta):
    • Por carretera hasta La Silla de Felipe II: 3 km
    • Por carretera hasta La Cueva del Oso: 4 km
    • Campo a través hasta La Silla de Felipe II: 2 km
    • Campo a través hasta La Cueva del Oso: 3 km
    • De La Cueva del Oso hasta El Rincón de la Hiedra (merendero): 500 metros
  • Tipo de ruta: Lineal con posibilidad de ser circular si se combinan ruta por carretera y campo a través
  • Dificultad: Fácil – Media (en pendiente)
  • Tiempo: 2 – 3 horas (según el paso de los niños)
  • Servicios:
    • Merendero
    • Aparcamiento
    • Bar (junto a La Silla de Felipe II)
  • Niños: Si (a partir de 5 años)
  • Carrito: Si (sólo siguiendo la carretera asfaltada)

Los mejores Pequeños Planes del 2018

Como decía Mecano en su canción, “ya pasó uno más…

En breve daremos la bienvenida al 2019, pero no sin antes decir adiós al 2018. 365 días que dieron para mucho. Y para recordar los grandes momentos disfrutados, hemos hecho una recopilación de los mejores Pequeños Planes del 2018. No podemos incluir todos, ¡2 minutos se nos quedan cortos!, así que el resto los guardamos en la retina y en el corazón.

Aprovechamos el cierre del año para agradeceros todo vuestro apoyo. Cada like, retweet, corazoncito o comentario nos da fuerzas para que Pequeños Planes siga adelante y que mantengamos la ilusión del primer día. Gracias también a todos aquellos que habéis querido colaborar con nosotros y que nos habéis ayudado a crear planes para compartirlos con el mundo.

Ahora tenemos por delante otros 12 meses más para llenarlos de ocio y diversión, pero lo más importante, para disfrutarlos en familia.

¡Os deseamos Feliz 2019 y que vuestros pequeños planes se conviertan en planazos!

Manualidades – Bolas de Navidad transparentes para hacer con niños

El espíritu navideño empieza a inundar nuestras casas. No hay más que mirar a nuestro alrededor y fijarse en la decoración… belenes, coronas, luces,… Pues bien, como venimos haciendo cada año (y no podía ser de otra forma), os invitamos a que decoréis la casa con motivos caseros hechos con los niños.

En años anteriores os dimos algunas ideas para hacer originales Árboles de Navidad o Bolas de Navidad con distintos materiales. Hoy traemos unas ideas para decorar bolas de Navidad transparentes, de esas que se abren por la mitad. Son perfectas para dar rienda suelta a la creatividad y decorar el árbol de una forma diferente y muy vistosa.

Bolas de Navidad transparentes decoradas con purpurina

Decorar una bola de Navidad transparente con purpurina puede hacerse de 2 formas, con la purpurina por fuera o por dentro. Tan sólo hace falta poner cola blanca sobre la zona de la bola que queramos decorar, espolvorear la purpurina y dejar secar.

Usando un pincel, se pueden dibujar con la cola distintos motivos como rayas, círculos o puntitos, de forma que, tras echar la purpurina y secar, dejarán la bola decorada.

En esta ocasión, hemos decorado las bolas de Navidad transparentes con la purpurina por dentro ya que deja un efecto muy curioso. Además, para complicarlo un poquito más, hemos representado personajes de dibujos animados, concretamente Mickey Mouse y Mike de Monstruos, S. A. Otros personajes para hacer con la misma técnica podrían ser Minions, Olaf, Stich o Pocoyó.

Os dejamos los pasos en las fotos para que podáis hacerlas en casa.

Bolas de Navidad transparentes decoradas con ceras

Con las ceras de colores se pueden crear unas bolas de Navidad transparentes muy coloridas. En función del acabado que le queramos dar a la bola, podemos utilizar las ceras de dos formas:

  • Salpicaduras de colores: Sacamos punta a las ceras e introducimos las virutas en la bola transparente. Con un secador de pelo, aplicamos calor para que las virutas se fijen a las paredes interiores de la bola. Para que las virutas queden bien esparcidas por las paredes, es necesario agitar la bola mientras la calentamos.
  • Ondas de colores: Cortamos pequeños trocitos de cera con un cuchillo y los introducimos en la bola transparente. Con un secador de pelo, aplicamos calor y vamos girando suavemente la bola para que los trocitos de cera vayan resbalando por las paredes. Mientras se van derritiendo, se irán creando ondas de color en el interior de las paredes.

Recordad que las ceras deben ser un poco oleosas, de lo contrario no se derretirán. Y dado que se aplica calor, ¡mucho cuidado con quemarse!, recomendamos sujetar las bola con una toalla para que el aire no queme la mano.

Bolas de Navidad transparentes rellenas

Una forma muy sencilla a la par que muy vistosa de decorar el árbol con bolas de Navidad transparentes es simplemente rellenándolas con distintos elementos. Son muy diversos los materiales que podéis usar para el relleno. Por ejemplo: pompones de colores, legumbres, granos de café, cuentas de colores como Hama Beads, lentejuelas, bolitas de papel de periódico, etc.

Las bolas rellenas con los elementos anteriores quedan muy bonitas, pero aquí os dejamos unas que nos han encantado, las de nuestra amiga Judith de @naturart79 (Instagram). Están rellenas con elementos de la naturaleza como piñas, plumas o semillas que los niños pueden recoger en las salidas al campo. En estas fotos podéis apreciar lo bien que quedan. Un toque muy elegante y natural para el árbol de Navidad.

Pegando un muñeco a una bola y con un poco de nieve decorativa (o incluso sal), también podemos tener unas bolas de Navidad transparentes rellenas con un toque muy divertido.

Bolas de Navidad transparentes con foto

¿Qué os parece decorar el árbol con las fotos de la familia? Así tendréis presentes a los seres queridos durante toda la Navidad.

Para decorar las bolas transparentes con fotos, tan sólo es necesario recortar la foto haciendo un círculo del mismo tamaño que el diámetro de la bola. Para ello, utiliza uno de los lados de la bola para dibujar el contorno sobre la foto y luego recorta. Una vez recortada la foto, tan sólo queda colocarla en la bola en vertical y cerrarla. Recomendamos colocar 2 fotos por bola (enfrentadas por la parte de atrás) para que si ésta gira, no se vea la parte de detrás en blanco. También podéis espolvorear un poquito de purpurina sobre la bola antes de cerrarla para darle un poco de brillo.

Recordad que las fotos pueden dar mucho juego ya que puedes elegir las imágenes (de la familia o de algún lugar que te guste) y también puedes dar efectos a tus fotos bien con color o en blanco y negro.

 

Buscando setas con niños

El otoño es época de setas así que aprovechemos los días de buen tiempo para hacer una excursión al campo para ir en su busca. El plan de buscar setas, además de tener una recompensa para el paladar, es la excusa perfecta para pasar un día en familia y en plena naturaleza. Ir a buscar setas también puede convertirse en toda una lección de biología en la que además se puede inculcar a los niños el respecto por el medio ambiente.

Nosotros, como amantes de la naturaleza, queremos animaros a que disfrutéis de una jornada buscando setas con los más pequeños de la casa. Por ello, queremos compartir con vosotros una serie recomendaciones o puntos a tener en cuenta para disfrutar completamente con este plan.

CONSEJOS PARA LOS PEQUEÑOS BUSCADORES DE SETAS
  • Respeta las normas y señalizaciones

Antes de salir al campo, infórmate sobre dónde vas a hacer tu búsqueda. En algunas zonas es necesario disponer de permisos, licencias o pagar unas tasas para poder ir a recoger setas. Asimismo, no entres en lugares o zonas con acceso restringido o prohibido ni en fincas privadas.

  • Equípate

Como en toda salida al campo, asegúrate de llevar el equipo necesario y teniendo en cuenta la meteorología. Adicionalmente al equipo de campo habitual (botas, agua, etc.), para coger setas es necesario disponer de una pequeña navaja y de una cesta o red para poder transportar los ejemplares recolectados (nunca utilices bolsas de plástico).

Equípate con una cesta y una navajita

  • Sólo coge setas comestibles

Si no estás seguro que una seta sea comestible, no la cojas ni la toques. En la naturaleza existen hongos muy tóxicos que pueden poner en riesgo nuestra salud por lo que en caso de mínima duda, mejor quedarnos con las ganas.

  • Respeta todos los ejemplares

No pises ni arranques ejemplares de setas o champiñones, incluso si son tóxicos o no comestibles. Todos los elementos de la naturaleza tienen una función en el ecosistema y alterarlo puede tener consecuencias en el entorno.

  • Utiliza la navaja

Nunca arranques una seta. Siempre utiliza la navaja para cortar su base. Haciéndolo de esta forma, saldrán más ejemplares en la siguiente temporada.

  • No recolectes todas las setas comestibles

Las setas son seres vivos y para que puedan reproducirse es necesario que liberen esporas. Para ello, no recolectes todos los ejemplares que encuentres. De esta forma, las que se queden en el campo podrán dispersar las esporas para que la temporada siguiente siga habiendo setas.

Setas no comestibles

 

  • No dañes el entorno

Es una práctica habitual, a la par que dañina, la de rastrillar o revolver la hojarasca en busca de setas. No lo hagas. Siempre busca con precaución y respectando el entorno pues es la morada de muchos seres vivos.¿Te gustaría que destrozasen tu casa? A ellos tampoco.

  • No te enfades si vuelves a casa con las manos vacías

En ocasiones es difícil encontrar setas, bien porque la temporada no ha sido buena en cuestión climatológica y han salido pocas o bien porque los ejemplares ya hayan sido recolectados por otras personas. Sea como sea, lo importante es disfrutar de la naturaleza, respirar aire puro y la compañía. Y si quieres comer setas, siempre podemos comprarlas en el supermercado.

MÁS ALLÁ DE LA JORNADA DE CAMPO

Ir a buscar setas puede dar juego para hacer actividades con niños y disfrutar en familia más allá de la excursión al campo. Aquí os mostramos unas ideas:

  • Cocina en familia:

Las setas además de estar riquísimas son alimentos muy sanas por ser fuente de proteínas, vitaminas y minerales así que, ¿por qué no hacer una receta con las setas que hemos recolectado?

Busca alguna receta en internet o simplemente saltéalas en la sartén con ajo y perejil y por supuesto, pide a los peques de la casa que colaboren en la elaboración limpiando y cortando las setas. Seguro que lo pasaréis en grande.

Más actividades relacionadas con las setas

  • Juega a identificar setas:

¿Sabes qué setas has recogido? ¿Cómo se llama? ¿Cuáles son sus características? En las librerías y bibliotecas hay muchas guías para identificar y conocer más sobre el reino de los hongos. Hazte con una y aprende sobre ellas. Incluso, en la próxima visita al supermercado, pon en práctica tus conocimientos sobre las setas e impresiona al frutero.