ESCAPADA CON NIÑOS – VIAJE DE FIN DE SEMANA A CUENCA (ESPAÑA)

Cuenca es la ciudad perfecta para una escapada con niños en la que poder disfrutar tanto de la cultura, como del deporte y la naturaleza. Está tan cerca de Madrid (a tan sólo hora y media) que decidimos explorarla durante el pasado fin de semana.

En nuestra escapada, nos alojamos en las cabañas de madera del Camping Caravaning de Cuenca, localizado a unos 10km de el centro de la ciudad. Este camping tiene una ubicación idónea al estar cerca de la ciudad pero en plena naturaleza. Además, cuenta con unas instalaciones muy atractivas para ir con niños como piscina, zona infantil de recreo, mucho terreno para jugar y hasta una zona con animales de granja. Muy recomendable el Restaurante El Refugio, junto al camping, no solo por su comida y servicios, sino porque también piensan en los mas pequeños disponiendo de menú infantiles, sala de juegos y castillo inflable (cuando el tiempo acompaña).

LA CIUDAD ENCANTADA

Como amantes de la naturaleza, el primer día decidimos visitar la Ciudad Encantada, ubicada a unos 25-30 km de Cuenca. Se trata de un paraje natural donde las rocas cobran formas increíbles.  En una ruta circular de 3 kilómetros (aprox. 2 horas con niños) se pueden observar las formaciones naturales a las que se han dado nombres de animales y de objetos como el perro, la tortuga o el tobogán. La tarifa general es de 5€ para el adulto y gratis hasta los 7 años. Por un euro más, de puede disfrutar de una visita guiada. Como en nuestra visita nos acompañaban niñas de 6, 4 y 2 años, optamos por hacer el recorrido libre. Aunque la dificultad de la ruta es muy baja, no es recomendable realizarla con carrito (aunque no es imposible).

De vuelta a Cuenca desde La Ciudad Encantada hicimos un alto en el camino para visitar el Ventano del Diablo. Se trata de una cueva horadada en la roca desde donde se pueden contemplar unas increíbles vistas al Río Júcar. Mucho cuidado con los niños ya que el corto recorrido desde el coche hasta el mirador, aunque tiene valla, puede ser peligroso.

MUSEO DE LAS CIENCIAS DE CASTILLA LA MANCHA

Por la tarde, ya en Cuenca, visitamos el Museo de las Ciencias. Podemos decir que es una de las visitas imprescindibles yendo con niños ya que, al ser interactivo, los pequeños se lo pasarán en grande mientras aprenden. Está ubicado en plano casco antiguo de Cuenca muy cerca de la Plaza Mayor y la Catedral de modo que también aprovechamos para visitar esta parte de la ciudad.

El Museo está dividido en distintas temáticas y la que mas nos gustaron fueron:

  • el tiempo, con un reloj gigante y con multitud de péndulos con los que aprender sobre el ritmo,
  • la geología y paleontología con volcanes y fósiles,
  • el espacio y el sistema solar, con una recreación de una nave espacial y un planeta interactivo, y
  • el clima, donde pudimos crear distintos fenómenos climáticos con la ayuda de nuestra energía corporal.

Además, el Museo cuenta con un planetario en el que se proyectan programas de distintas temáticas y para diferentes edades. Desgraciadamente no nos dio tiempo a descubrirlo, así que nos queda  endiente para la próxima visita ya que nos han comentado que está muy chulo.
La entrada al Museo durante los fines de semana es gratuita para todos los visitantes. Entre semana, la tarifa general es de 3 euros para los adultos, siendo gratuito para los menores de edad. Sin duda, ¡diversión y educación al mejor precio!

LAS CASAS COLGADAS

Aprovechando que el tiempo mejoraba, el último día de nuestra escapada de fin de semana lo dedicamos a conocer uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad: las Casas Colgadas. Para ello dejamos el coche en el aparcamiento junto al Auditorio y subimos hacia el Puente de San Pablo. Aunque la cuesta resultó un poco «dura» para los niños, aprovechamos el camino para hacer muchas fotos, pues las vistas son increíbles. Una vez arriba junto al Parador, cruzamos el puente, lo que impresiona a grandes y pequeños.

Cruzado el puente, pudimos contemplar de cerca las Casas Colgadas y recorrimos las callejuelas del casco antiguo, transportándonos al pasado.

En esta escapada hemos podido conocer lo más destacable de la ciudad de Cuenca, pero son tantos atractivos, su oferta cultural, gastronómica y de actividades en la naturaleza (no solo de la ciudad sino de toda la provincia), que sin duda volveremos.

Esperamos contaros nuestra nueva escapada a Cuenca muy pronto.

ESCAPADA CON NIÑOS – SUIZA (CANTÓN DE ZUG)

Suiza es un destino perfecto para viajar con niños pues ofrece muchas actividades y servicios pensados para familias. Sin embargo, antes de comenzar el viaje hay que tener en cuenta que es un país caro, muy caro, a pesar de que los vuelos puedan ser relativamente económicos. Para hacernos una idea, de media, hay que multiplicar por tres los precios de España. Una vez mentalizados de este aspecto, ya sólo queda disfrutar de un país lleno de posibilidades muy interesantes, tanto para niños como para adultos.

En nuestra escapada de cuatro días al país de Heidi visitamos la casa que nuestros amigos José y Marta disfrutan junto a sus preciosas hijas en el cantón de Zug, en el centro de Suiza. Su cercanía a las ciudades de Lucerna y Zurich y la buena comunicación en transporte público entre las ciudades (tren y autobús), lo hacen muy atractivo como campamento base.

Llegar a Zug desde el aeropuerto internacional de Zurich es relativamente sencillo ya que existen trenes con bastante frecuencia. Además, si tomáis los trenes InterRegio de dos pisos, los niños disfrutarán del vagón infantil que además de estar decorado, cuenta con tobogán y otras atracciones para amenizar el trayecto.

Viajar con niños a países de frío puede dar mucho vértigo pero como dicen los de la zona, no hay tiempo malo sino ropa inadecuada. Es por ello que, a pesar de las bajas temperaturas, decidimos combinar las visitas culturales a las ciudades con actividades al aire libre. Para planificar el viaje con niños y buscar actividades, recomendamos la aplicación gratuita Family Trips.

En nuestro primer día visitamos Lucerna, considerada una de las ciudades más bonitas de Suiza, con su característico puente de madera cubierto Kapellbrücke. Recorrimos su casco antiguo y disfrutamos de sus casas pintadas con frescos. Además, como coincidimos con el Festival de Blues de la ciudad, el ambiente en las calles era increíble, a pesar de la lluvia había música y disfraces por todas partes. Antes de terminar la jornada en una chocolatería, (cuya visita es inevitable) visitamos el León Herido de Lucerna, un león gigante esculpido en la roca junto a un lago que nos impresionó a todos.

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Tras el día de visita cultural a Lucerna y una noche entera nevando, pasamos un precioso día en la montaña disfrutando de la nieve en Ratten. A pesar de no practicar ningún deporte, tirarse con el trineo, hacer guerras de bolas y dar vida a muñecos de nieve dio mucho de sí (más aún siendo la primera vez que los niños veían tanta nieve). Terminamos la jornada deportiva tomando un chocolate caliente en la típica cabaña-restaurante de montaña; aunque el chocolate lo pagamos a precio de oro, ocho euros por unidad, resultó reconfortante recargar fuerzas tras tanta actividad.

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Aprovechando que el tiempo nos daba una tregua, la mañana siguiente la pasamos haciendo una ruta en bicicleta. La bicicleta es un medio de transporte muy extendido en Suiza por lo que es sencillo encontrar tiendas de alquiler. Nuestro recorrido bordeando el Lago de Ägeri desde el pueblo de Unterägeri nos ofreció unas vistas impresionantes de la zona. En nuestro camino encontramos varias granjas, por lo que las paradas fueron frecuentes para ver a los animales de cerca. También pudimos visitar las tiendas de las granjas, unas pequeñas cabañas donde se puede adquirir leche, mantequilla, huevos y mermeladas producidos en las propias granjas.

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Después de la ruta junto al lago, hicimos una visita fugaz a la ciudad principal del cantón, Zug. El casco antiguo de la ciudad y las vistas al Lago de Zug son muy bonitas. Además, junto al lago los niños podrán divertirse viendo el Vogel Voliere, una pequeña exposición al aire libre de aves de los distintos lugares del mundo.

20161201_211603El último día en Suiza lo pasamos en Zurich. Estuvimos paseando por la avenida Banoffstrasse desde la estación de tren hasta el Lago Zürisee, la avenida con más joyerías por metro cuadrado. Al llegar al lago empezamos a callejear encontrándonos con pequeñas relojerías, joyerías y chocolaterías muy coquetas y llamativas. Antes de volver a la estación de tren para dirigirnos al aeropuerto, entramos en la impresionante juguetería Franz Carl Weber. Vimos unos juguetes tan chulos que salimos de la tienda con la carta a los Reyes Magos preparada.

Llegar 20161202_070832al aeropuerto desde Zurich nos llevó unos 15 minutos por lo que la espera para coger el vuelo la pasamos en la sala infantil del aeropuerto. La sala está perfectamente equipada para los niños y sus padres, lo que deja un buen sabor de boca de un país preparado para familias.

Sin duda nuestra escapada se quedó corta por lo que esperamos volver a Suiza y hacer las múltiples actividades que se nos han quedado en la lista de deseos. Quizá sea en verano para disfrutar del país desde otro punto de vista.

Viaje escapada con niños – Playa de Bolonia y Ciudad de Cádiz

De vacaciones por la costa del sol (Estepona – Málaga), decidimos hacer una escapada rápida a la ciudad histórica conocida como la Tacita de Plata, Cádiz.

PLAYA DE BOLONIA

Aunque nuestro destino estaba a menos de 2 horas en coche, planificamos una parada a medio camino para disfrutar del Caribe español, en la Playa de Bolonia.

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De camino, pasado Algeciras por la carretera de la costa N-340 y tras pasar el desvío a Tarifa, nos encontraremos un cartel a la izquierda que nos indica el camino a la playa. A partir de ese momento nos esperan 7 kilómetros de carretera «mala» como diría mi madre (carretera estrecha con curvas). Afortunadamente el trayecto está amenizado con el avistamiento de vacas, burros, caballos y toros hasta llegar frente a la playa.

Aparcar muy cerca de la playa es posible pero siempre es recomendable llegar antes de las 11 horas, ya que después comienzan las búsquedas interminables para encontrar un hueco. Normalmente hay jóvenes de la zona que te indican los huecos y a los que hay que dar «la voluntad».

Una vez en la playa podréis disfrutar de una arena finita y blanca con kilómetros hacia un lado y otro. Al fondo a la derecha según se mira al mar, podréis visitar la duna, una lengua de arena increíble a la que se puede subir pero es recomendable para niños con buen aguante. Y si tenéis tiempo también podréis visitar gratuitamente las ruinas romanas de Baelio Claudia y una zona de barros para la piel.

La playa es perfecta para jugar y nadar con los niños, ya que tiene una gran extensión de arena cuando baja la marea y puedes andar muchos metros para adentro del agua sin que cubra. Recomendable llevar sombrilla con buena sujección, ya que suele hacer mucho viento y mucha protección solar ya que la arena es blanca.

Para comer hay varios «chinguiritos» como dice ni pequeña, así que hay donde elegir. Nosotros comimos en el Chiringuito La Duna a base de pescaito frito pues estando Cádiz es lo que toca. Para evitar largas esperas es recomendable comer tempranito, horario «guiri», que además los niños hasta lo agradecen y así no están en la playa a las horas «malas» de sol.

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Después de comer y echar un ojo a los puestecillos hippies, retomamos nuestro viaje hacia Cádiz, pues nos esperaba otra horita de camino, así que buena siestecita para la pequeña de la casa.

la ciudad de cádiz

Cuando llegamos a Cádiz lo primero que hicimos fue dejar el coche cerca del apartamento que habíamos alquilado y así olvidarnos de él durante nuestra toda nuestra estancia pues es una ciudad para patearla. Aparcamos el coche en el parking de Santa Catalina que son 14,40€ todo el día (en comparación con Madrid, ¡toda una ganga!).

En Cádiz hay multitud de opciones para alojars,e pero nosotros preferimos alquilar un apartamento a un hotel, pues hay mas espacio y dispones de las mismas comodidades que en casa (lavadora, cocina, etc.). Nuestro apartamento, cómodo y acogedor, fue el  Blue Soul de la Casa de la Alameda, a tan sólo dos calles de la Playa de la Caleta, localizado estratégicamente en pleno Barrio de la Viña . Desde aquí saludamos a Víctor y Carmen por su buena acogida y recomendaciones sobre la ciudad.

 Una vez instalados, nos preparamos para visitar la ciudad, armados con el plano, agua y varios tentempiés para la merienda.

 Cádiz es una ciudad muy abarcable a pie, con muchas zonas peatonales, pero hay que destacar que está completamente adoquinada por lo que dificulta el uso del carrito. No es imposible usarlo (de hecho nosotros lo hicimos con uno de ruedas pequeñas), pero hay que armarse de paciencia y ejercitar bien los bíceps.

Desde el apartamento, nuestro primer destino fue el Parque Genovés, un jardín botánico gratuito con cascada, cueva  y dinosaurios incluidos. A nuestra niña le encantó, no paramos de hacer fotos a las flores y correr por los «laberintos» entre los arbustos.

 Siguiendo la costa, llegamos al Parque de la Alameda con árboles milenarios que impresionan y pescadores de urta que charlan con los niños que curiosean en los cubos de agua para ver la faena del día.

20160721_191147Una vez recorrido el parque nos adentramos hacia el centro de la ciudad para ver la Plaza de la Mina y la Plaza de San Antonio. De esta última plaza sale una calle muy bonita y peatonal que es la calle Ancha con varias tiendas para hacer shopping y recorriéndola un poco más, llegamos a la la Plaza Topete, para luego llegar a la Catedral de Santa Cruz. Escuchar el toque de las campanas sorprenderá a los pequeños que podrán correr libremente por la plaza, ya que es peatonal y jugaran a subir y bajar los escalones.  Justo a la izquierda de la Catedral está el Arco de la Rosa que atravesaremos  para callejear por el Barrio del Pópulo, el más antiguo de Cádiz.

 Volviendo a la Catedral, nos dirijiremos hacia la Plaza de las Flores para ver el Edificio de Correos y el Mercado Central con sus exposiciones de pintura en el exterior. Aquí se puede tomar un pescaito frito o alguna tapita.

 En funcion del tiempo disponible y del aguante de los niños, podreis ir a cenar o continuar callejeando previo paso por el campo del Sur para ver la Catedral y la «Habana de Cadiz«.

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En nuestro caso, el hambre hacia mella así que fuimos a cenar a la Plaza del Tío de la Tiza al Bar Pájaro Tinto (Taberna «El Tío de la Tiza») donde tomamos unas raciones espectaculares y típicas de la zona (huevas fritas, tortillitas de camarones, chicharrones, etc.). Lo bueno de este restaurante, aparte de lo pintoresco de la plaza y la buena comida,  es que está junto a otra plaza con un parque infantil muy grande que simula el Gran Teatro Falla donde los niños podrán jugar a sus anchas.

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Después de cenar, fuimos a ver la puesta de sol entre el Castillo de San Sebastián y el Castillo de Santa Catalina en la Playa de la Caleta… y allí despedimos nuestro día de playa y visita cultural.

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 Al día siguiente y con las pilas cargadas, desayunamos en el Bar El Periquito cercano al apartamento, donde los molletes y los churros recién hechos estaban de vicio.

 De nuevo pasamos por la Playa de la Caleta para dirigirnos hacia el Castillo de San Sebastián para lo cual cruzamos el Arco de la Caleta y «caminamos» sobre el atlántico hasta llegar al castillo y el faro.

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De nuevo en tierra, decidimos dirigirnos a la Torre Tavira pasando por el Gran Teatro Falla, sede del carnaval gaditanoy la Plaza san Felipe Neri. Al llegar a la Torre y mirar hacia arriba nos dio un poco de vértigo pensar en subir los 158 escalones con la niña, pues el ascensor, de momento, es sólo un proyecto en el que se está trabajando. Lástima no visitar Cádiz desde los aires y en 360 grados ni la cámara oscura que tanto nos han recomendado.

Después de seguir callejeando, el calor y el hambre empezaban a notarse por lo que decidimos dar un paseo en catamarán hasta llegar al Puerto de Santa María pues por menos de 3€ por pasajero y trayecto das un paseo de 30 minutos por la Bahía de Cadiz. Cuál fue nuestra sorpresa al ver los horarios del catamarán y ver que a mediodía no habia salida hacia el Puerto… lo que nos enseñó una cosa, ¡hay que comprobar los horarios con antelación!

Dado que ya era casi la hora de comer y la pequeña empezaba a cansarse, decidimos regresar a nuestro cuartel de Estepona, sin olvidar que queda pendiente para la próxima visita a la Tacita de Plata, la subida a la Torre Tavira y el paseo en barco por la Bahía de Cádiz y es que dicen, y es cierto, que Cádiz enamora.