PUZZLES O ROMPECABEZAS, ¡ELIGE TU FAVORITO!

Tras hacer limpia de armarios y cajones, hemos rescatado innumerables puzzles. Y es que siempre nos han encantado los rompecabezas. Recuerdo que yo de pequeña los hacía y deshacía una y otra vez…

Los puzzles o rompecabezas son un gran entretenimiento, para pequeños y grandes. Pero éstos no solo sirven para jugar y divertirse, sino que también aportan muchos beneficios, entre otros:

  • favorecen la concentración y la paciencia,
  • incrementan la capacidad espacial
  • mejorar la psicomotricidad fina y la memoria visual
  • aumentan la autoestima pues suponen un reto
  • enseñan autocontrol y trabajo en equipo (si se realiza en grupo)

Es por ello que, de toda la vida, los puzzles son uno de los juegos más habituales que se regalan a los niños. Antes de comprar un rompecabezas hay que tener en cuenta la edad de la persona que lo va a realizar y también el espacio que requiere. Asimismo es importante elegir el tipo de puzzle, ya que ahora hay mucha variedad. Incluso ahora existen puzzles en formato digital o videojuegos (¡quién no recuerda el pionero y famoso Tetris!). Dejando de lado las nuevas tecnologías, éstos son algunos de los tipos de puzzles físicos que encontramos en el mercado. ¿Cuál es tu favorito?

Puzzles o rompecabezas clásicos

Los clásicos son aquellos en los que hay que recomponer una imagen concreta juntando las piezas en las que está dividida. Normalmente el material de los puzzles clásicos es el cartón, papel prensado o incluso madera.

Uno de los factores principales que complican la realización del rompecabezas es el número de piezas. No obstante, la multitud de formas y los colores de la imagen también le suman dificultad a la búsqueda de la pieza concreta a colocar en el lugar adecuado. De hecho, existen algunos que son completamente blancos o negros, ¡para el nivel experto!

PUZZLES o rompecabezas CLáSICOS INFANTILES

Centrándonos en los dirigidos a los niños, aparte de tener imágenes más sencillas y con motivos infantiles, éstos tienen un número de piezas reducido.

Para los más pequeños y que aún no tienen capacidad para coger cosas de poco volumen, nos encontramos con los puzzles cúbicos, bien de plástico o de foam rodeados de tela. Más que para hacer puzzles, les sirve para cogerlos y soltarlos de golpe.

Encontramos puzzles de 2 o 3 piezas que además de fomentar los beneficios arriba indicados, trabajan las relaciones entre las imágenes. Por ejemplo, en la foto vemos que las relaciones a establecer son “qué come cada animal” o “cómo se obtienen los alimentos”.

Para ir aumentando la dificultad poco a poco, en el mercado existen puzzles evolutivos que van incrementando el número de piezas. En la foto encontramos imágenes de 4 hasta 9 piezas.

Dado que los rompecabezas son un reto para los pequeños, existen puzzles con ayuda “extra”. De modo que algunos de estos juegos incorporan un póster de las mismas dimensiones del puzzle para ayudarles a trasladar la imagen al tamaño real. Otros tienen sus piezas numeradas de forma que tan sólo se tiene que seguir la serie para encontrar la pieza siguiente.

Algunos puzzles dirigidos a niños de mayor edad, no sólo se centran en el rompezcabezas en sí sino que van un poco más allá de la propia conexión entre piezas incluyendo juegos de búsqueda. Estos puzzles incluyen objetos escondidos dentro de la imagen global, los cuales deben ser localizados. Incluso algunos tienen escrito por el lado trasero de la pieza el nombre del objeto en otro idioma. Otro tipo de puzzles de búsqueda son los que incluyen varias imágenes y para distinguir qué pieza corresponde a cada una es necesario agrupar las piezas previamente. Para ello es necesario distinguir el patrón que incluye la pieza en la parte trasera (suelen ser rayas, círculos o lisos).

Puzzles no clásicos

Como todo en esta vida, el juego de puzzle clásico también ha evolucionado con el tiempo de modo que, aparte de los clásicos, encontramos en el mercado otros tipos. Estos “rompecabezas especiales” también están dirigidos a distintas edades en función de su dificultad.

Para los niños de menor edad están los puzzles con piezas imantadas y de gran formato. Los puzzles que conocemos de este tipo están relacionados con los mapas, el cuerpo humano o el universo de forma que aparte de ser un juego son un recurso educativo.

Uno de los rompecabezas de “nueva generación” (aunque llevan unos años en circulación) son los puzzles 3D que normalmente están relacionados con los monumentos más relevantes del mundo o personajes de ficción famosos. Las piezas de estos puzzles son de un material especial que permite que se doblen y encajen para dar volumen a la figura. Normalmente, las piezas de los puzzles en 3D están numeradas y al juego le acompaña un manual de instrucciones para su construcción.

Dentro de los puzzles no clásicos nos encontramos con algunos que son célebres, como el Coco-Crash que causó furor en los años 80 (foto tomada de la página Aquella Maravillosa Infancia). Se trata de un rompecabezas de foam o espuma cuyas piezas encajan para dar lugar a un cubo. Había puzzles-cubos de distintos colores (rojo, verde, azul y amarillo) pero podían también encajarse entre sí para dar lugar a un cubo más grande u otras formas geométricas.. Por cierto, este juego sigue estando a la venta pero con otros nombres.

coco crash happy cube

Otro rompecabezas célebre es el Cubo de Rubic, que no necesita presentación ¿Quién no ha jugado nunca con él? Dichoso cubo con lados de colores… ¡se me resiste!

Luego nos encontramos con los puzzles o rompecabezas cuyas piezas tienen unas formas especiales como figuras geométricas (el famoso Tangram) o los novedosos puzzles con piezas formadas con esferas interconectadas. Estos puzzles se acompañan de fichas que establecen la imagen-reto a conseguir.

 El último tipo del que vamos a hablar (que no el ultimo que hay en el mercado), son los puzzles deslizantes. Sus piezas están embebidas en un tablero sobre el que se desplazan únicamente con movimientos verticales u horizontales hasta conformar la imagen. Este tipo de juego también está tomando mucha entidad en formato digital e incorpora el reto de liberar el objeto que se encuentra “atrapado” entre las piezas.

Sin duda, éstos son sólo alguno de los puzzles que encontramos en el mercado, pero hay mucho más… ¿Cuáles nos hemos dejado en el tintero? Comparte con nosotros otros tipos de rompecabezas para ir completando esta publicación.

Un día en La Albufera de Valencia

La Albufera, situada a 10 kilómetros del sur de Valencia, es un lugar creado con cierta magia por la naturaleza. Se trata de una laguna separada del mar por una estrecha barrera litoral de dunas y bosque que, junto con su flora y su fauna, conforman un paisaje espectacular.  Es por ello, que este Parque Natural sea de visita obligada para todos aquellos que visitamos Valencia.

El plan que os proponemos para descubrir La Albufera con niños es de día completo, de forma que la mañana comienza con una/s ruta/s a pie y por la tarde, un paseo en barco (si es con la puesta del sol, mejor que mejor). Para unir la mañana y la tarde os recomendamos que comáis una auténtica paella valencia o uno de los muchos arroces que ofrecen los restaurante de los pueblos de El Saler o El Palmar. ¡Para chuparse los dedos!

Aunque como decimos, el plan propuesto es de día completo, libres sois de hacer una cosa, la otra o ambas. Planificad vuestra visita dependiendo de la edad de los niños y del tiempo que dispongáis. A continuación, os detallamos toda la información necesaria para que preparéis vuestro plan por La Albufera de Valencia.

RUTAS A PIE POR LA ALBUFERA

La mejor forma para descubrir un paraje natural e impregnarte de su entorno es recorrerlo a pie. No obstante, La Albufera tiene una extensión enorme (unos 24 kilómetros cuadrados), por lo que es imposible abarcarla entera y menos si vamos con niños. Por ello, el Parque Natural cuenta con distintas rutas o itinerarios para todos los gustos, tanto en longitud como en dificultad, e incluso temáticos (más naturales o más históricos). En estos enlaces puedes descargarte toda la información sobre las rutas del Parque: Visita La Albufera y Parque Natural de La Albufera.

Sin embargo, como familia de aventureros y amantes de la naturaleza que somos, hemos recorrido las rutas que considerábamos más apropiadas para los peques. Incluso hemos “creado” nuestra propia ruta combinando dos de los itinerarios propuestos por el Parque Natural. Sigue leyendo y te damos todos los datos:

Ruta por el Centro de Interpretación del Raco de L’Olla

El Centro de Interpretación del Raco de l’Olla es un centro de información y divulgación sobre el entorno de La Albufera, su historia y su interés ecológico. Asimismo este centro, que se encuentra entre la unión de la Dehesa y la propia Albufera, cuenta con una zona de reserva integral para la conservación de la biodiversidad.

La visita a este centro no sólo es interesante por transmitir educación ambiental para los pequeños y el público en general, sino porque además cuenta con:

  • una torre-mirador, desde donde se puede tener una vista panorámica de toda La Albufera y,
  • una senda interpretativa con observatorios de aves.

Para ayudaros en la planificación de la visita, hemos preparado el siguiente croquis de la ruta  (recuadro en verde) que incluye el recorrido y los lugares de interés.

  • Distancia: 1 km (ida y vuelta)
  • Duración: 1 hora (contando con la visita al centro, la observación de aves y el recorrido de la ruta)
  • Dificultad: Baja
  • Servicios: Centro de interpretación, aparcamiento, merendero y observatorios de aves

Para que aprovechéis la ruta al máximo, os recomendamos que llevéis vuestros propios prismáticos y que dispongáis de una pequeña guía de la avifauna, que bien podréis solicitar en el centro o descargarla aquí. Si no lleváis prismáticos, y si el tiempo lo permite, podéis utilizar el catalejo que el centro pone a disposición del público en uno de los observatorios de aves.

Es importante remarcar que esta ruta transcurre junto a la laguna donde descansan las aves, por lo que guardar silencio es clave para poder contemplar la belleza de estos animales.

Ruta por el Itinerario Botánico y el Estany del Puyol (combinada)

Esta ruta es una combinación de los itinerarios Botánico y Gola de Puyol propuestos por el Parque Natural de La Albufera.

Esta ruta combinada comienza por el itinerario botánico cuyo inicio se encuentra en la carretera asfaltada que hace las veces de aparcamiento tras el desvío hacia el Estany del Puyol. Este itinerario cuenta con 10 paradas con paneles informativos que describen la historia y las especies vegetales más destacadas de la zona.

El recorrido por el itinerario botánico, bien señalizado y trazado sobre traviesas de madera, tiene una longitud de unos 800 metros a través del bosque meditarráneo.

Al final del recorrido botánico, nos encontramos con una pista de tierra que hay que tomar a la izquierda. A los pocos metros se llega a la carretera asfaltada, la cual atravesaremos para continuar por la pista de tierra. Esta pista de tierra recorre parcialmente el Estany del Puyol que es una laguna artificial naturalmente repoblada por la floray la fauna de la zona . Si queremos visitar la playa, hay que tomar la bifurcación de la pista de tierra, de lo contrario, hay que abandonar la pista para comenzar el recorrido sobre el camino de arena entre los matorrales que bordean el Estany Del Puyol.

Cuando prácticamente ya hemos bordado el Estany del Puyol, nos encontraremos de nuevo con una pista de tierra bien conformada. A la derecha de la pista se ve el puente que atraviesa la Gola del Puyol que es la entrada del mar hacia el interior. A la izquierda, la pista nos llevará de nuevo a la carretera asfaltada que hace las veces de aparcamiento y que es el final de la ruta.

Esta ruta por el Estany del Puyol puede prolongarse un poco más si se recorre en paralelo la Gola del Puyol. Nosotros no prolongamos la ruta pues estaba cerrado el acceso por reforma del itinerario.

Para ayudaros en la planificación de la visita, hemos preparado el siguiente croquis de la ruta (recuadro en morado) que incluye el recorrido y los lugares de interés.

  • Distancia: Total – 3 km. Unos 800 metros para el recorrido de ida del Itinerario Botánico y 2 km para el recorrido por el Estany del Puyol.
  • Duración: 1,5 horas
  • Dificultad: Baja
  • Servicios: Aparcamiento

PASEO POR LA ALBUFerA EN BARCA

Uno de los encantos que tiene La Albufera es poder recorrer sus tranquilas aguas subido en una embarcación tradicional de la zona, los “albuferencs”. Estas barcas, a motor y empujadas por perchas en las zonas de aguas bajas,  están patronadas por guías locales que amenizarán el recorrido con la historia e «historias» de La Albufera. La oportunidad perfecta para poder contemplar una puesta de sol sin igual y de un paisaje único.

Durante el recorrido se podrán ver, además de la abundante avifauna, las casas típicas o barracas. Estas casas están construidas con los materiales accesibles de La Albufera como barro (para los ladrillos de adobe) y cañas (para los tejados). Alguna de ellas famosas por la serie “Cañas y barro” basada en el libro de Blasco Ibáñez.

Estas embarcaciones pueden tomarse en los principales embarcaderos municipales:

  • Puerto de El Saler
  • Embarcadero de la Gola del Puyol
  • El Palmar
  • Puerto Catarroja

El precio del paseo es de uno 4 o 5 euros siempre y cuando se llegue a un mínimo de ocupantes. Normalmente son 5 ocupantes, es decir, el viaje para una persona sola sería de unos 20-25 euros.

Sin duda, visitar La Albufera puede ser toda una aventura para los sentidos, el plan perfecto para ir con niños y disfrutar de la naturaleza.

 

ESCAPADA CON NIÑOS – MONASTERIO DE PIEDRA

Si hay un lugar donde el agua se convierte en espectáculo, ése es el Monasterio de Piedra. Como su nombre indica, este lugar de espectacular belleza tiene un Monasterio Cisterciense que data del siglo XIII. Yendo con niños y siendo amantes de la naturaleza, lo que más nos impresionó fue el Parque Jardín que acompaña al edificio, por lo tanto, en él nos centraremos. Bañado por el río Piedra, de ahí también su nombre, este jardín muestra cómo el agua ha creado un paisaje a su antojo, lleno de cascadas, grutas y lagunas para deleite de los visitantes. Continúa leyendo y descubre este precioso lugar, idóneo para una escapada en familia y con niños.

COMENZANDO EL RECORRIDO DE LOS JARDINES DEL MONASTERIO DE PIEDRA

El Monasterio de Piedra está ubicado en Nuévalos, Zaragoza, y para llegar hasta allí desde Madrid se requieren unas tres horas en coche. Aunque se podría ir y volver en el día, recomendamos hacer noche en la zona. 6 horas de coche y, mínimo, unas 5 más recorriendo el Monasterio de Piedra puede ser “too much” para los niños.

Nada más dejar el coche en el aparcamiento, hay que dirigirse hacia la entrada (previo paso por taquilla si no lleváis vuestras entradas). Tras pasar la valla-entrada, hacerte la correspondiente foto de bienvenida y coger el plano del recorrido, comienza una bajada que lleva al Vergel de Juan Federico Muntadas, con praderas de césped y árboles infinitos. Es en este momento, o al menos así nos ocurrió a nosotros, cuando que te das cuenta que estás en un lugar especial. De hecho, verás que hay gente tumbada en el suelo disfrutando de la calma y la energía que desprende.

Continuando el sendero, pronto de divisa una de las cascadas más espectaculares, La Caprichosa. Esta cascada se puede contemplar desde varios puntos, pero el más cercano al agua es el mirador del mismo nombre, previo paso por las pequeñas grutas de la Pantera, de la Bacante y del Artista.

Desde el Mirador de La Caprichosa, uno de los puntos más altos de la visita, comienza un recorrido por una zona de pendiente ligera en paralelo al cauce del río que incluso se llega a cruzar por un puente de madera. ¡Por todos lados se puede ver cómo corre el agua y se forman pequeños saltos y cascadas a su paso!

LA GRUTA IRIS Y LA ZONA DE PISCIFACTORÍA

Entre cascadas y saltos de agua, poco a poco se comienza a descender hasta llegar a la espectacular Gruta Iris. Llegar hasta ella es toda una aventura pues hay que introducirse en el interior de la roca y recorrer estrechos pasadizos con escaleras creadas en la propia piedra. ¡Los niños se sentirán como en auténticos exploradores!

La Gruta Iris es una enorme cavidad en la roca que alberga un pequeño lago de un color azul precioso desde donde se puede ver cómo el agua de la Cascada Cola de Caballo cae desde las alturas. 

Tras recorrer todos los pasadizos y escaleras de la Gruta Iris, se llega al exterior, al mismo pie de la  Cascada Cola de Caballo. Verla de frente impresiona, no sólo por su belleza sino porque minutos antes has estado justo detrás en el interior de la tierra.

A partir de este punto, el recorrido vuelve a ser más o menos llano dado que se encuentra la zona de Las Pesqueras. Se trata de grandes balsas de agua llenas de truchas, pues es un centro de piscifactoría. Aquí los niños disfrutarán mucho dando de comer a los peces.

Las final de la zona de piscifactoría está el Lago Espejo y la Peña del Diablo que conforman un paisaje increíble.

El camino hacia la salida está acompañado de zonas frondosas y pequeños rincones para disfrutar de la naturaleza como la Cascada de los Chorreaderos donde múltiples chorros de agua recorren una pared llena de vegetación.

MÁS ALLÁ DEL PARQUE JARDIN

Además de la visita a esta paraje natural, en el Monasterio de Piedra se puede disfrutar de las exhibiciones de aves rapaces en la pradera preparada al efecto que se encuentra justo a la salida del Parque Jardín. Durante la exhibición, dos cetreros expertos nos muestran halcones, águilas y otras rapaces y exhiben la majestuosidad de estas aves.  Además, con pequeños ejercicios donde también intervienen los niños, los cetreros ponen a prueba la agilidad y destreza en la caza de las rapaces.

Como comentábamos al principio, como su propio nombre, en el lugar se encuentra un Monasterio cisterciense que encierra siglos de historia. Cada 20 minutos se realizan visitas guiadas que recorren los principales espacios del edificio aunque sin duda el más interesante (a nuestro juicio) es la Antigua Abadía, parcialmente derruida.

El Monasterio de Piedra también alberga el Museo del Vino y el Museo del Chocolate, así como una exposición de carruajes, así que la visita da para mucho.

RECOMENDACIONES PARA VISITAR EL MONASTERIO DE PIEDRA

Antes de visitar el Monasterio de Piedra, consulta la meteorología ya que la visita, a excepción del monasterio propiamente dicho, se realiza al aire libre. No obstante, ten en cuenta que aunque lo visites en verano, en las grutas refresca bastante. Nosotros visitamos el Monasterio de Piedra en agosto, pleno verano, y eché en falta una chaquetita (eso sí, soy muy friolera).

La mejor época para visitar el Monasterio de Piedra es en primavera porque el río Piedra lleva más caudal y las cascadas son más espectaculares, o el otoño por la paleta de colores de los árboles. Sin embargo, cualquier época es buena para la visita.

Aunque el recorrido lo pueden realizar niños pequeños sin mucha dificultad, es importante que tengamos precaución con ellos en algunas de las zonas como, por ejemplo, en las grutas o en algunas escaleras que encontraremos por el camino.

No es un lugar para ir con carrito de bebé. De hecho, vimos a varias familias cargar con el carro y cómo iban sufriendo en algunos momentos subiendo y bajando por las escaleras o desenganchando las ruedas de las piedras del suelo.

En la parte baja del Monasterio de Piedra se encuentran las grandes balsas de la piscifactoría. Una de las cosas que más disfrutan los niños y dar de comer a las truchas, por lo que no dudéis en comprar alimento para peces que venden a la entrada del Monasterio de Piedra.

Y dado que en la zona es típico comer trucha, recomendamos que aproveches la visita para darte un homenaje con este pez de río. En muchos restaurantes cercanos la preparan muy rica.

Organiza tu visita teniendo en cuenta los horarios de apertura (no sólo del Parque Jardín sino también del Monasterio) y los pases de las exhibiciones de aves y rapaces.

La entrada a la pradera de exhibiciones se abre pocos minutos antes del comienzo del espectáculo por lo que recomendamos que estés unos minutos antes del pases para tener un buen sitio.

LACUNIACHA, el parque faunístico del Pirineo

Ubicado en pleno corazón del Valle del Tena, se encuentra Lacuniacha, un parque faunístico perfectamente integrado en la naturaleza, donde los animales viven en libertad y rodeados de un paisaje inigualable. Sigue leyendo para conocer más sobre este lugar tan recomendable para ir en familia con niños.

COMO LLEGAR a LACUNIACHA

Lacuniacha pertenece al municipio de Piedrafita de Jaca, un pequeño pueblo del Pirineo Aragonés a los pies de la Sierra de La Partacua, en el Valle del Tena (Huesca).

El desvío para llegar hasta este parque faunístico desde la carretera A-136 está señalizado y nada más atravesar Piedrafita, no hay más que seguir las indicaciones hacia Lacuniacha.

Al llegar al parque, encontraremos a nuestra derecha un aparcamiento de tierra y a la izquierda el gran casetón de madera, que hace las veces de recepción y tienda de regalos.

Dado que en Lacuniacha quieren respetar al máximo el medio ambiente, no ofrecen planos del parque, por lo que recomendamos hacer una foto del recorrido. Aunque recorrer el parque no tiene pérdida, es mejor llevar con nosotros la foto para conocer la ubicación de los animales y de los lugares de interés. También se puede descargar desde la página web.

LOS HABITANTES DE LACUNIACHA

Los habitantes de Lacuniacha son, entre otros, cierzos, renos, cabras montesas, jabalíes, todos ellos representantes de la fauna que vive o vivió en algún momento en el Pirineo, y que bien, han nacido en cautividad, provienen de centros de recuperación, o han sido rescatados.

Lacuniacha no es un parque zoológico al uso en el que los animales viven en espacios pequeños que poco representan su hábitat natural. En este parque, sus habitantes están en régimen de semi-libertad, en grandes recintos perfectamente integrados en el paisaje. Es por ello que los animales no están acostumbrados a la presencia humana, por lo que no los encontrarás junto a las vallas. Este hecho hace que durante la visita pongáis a prueba vuestras dotes de observadores  e incluso juguéis a quién encuentra antes a los individuos.

Cada recinto está conectado con el siguiente a través de puertas con poleas (“Sssshhhh» ábrelas y ciérralas con cuidado para no espantar a los animales con el ruido). Sin embargo, el vallado está preparado para que la fauna autóctona pueda circular por los recintos en total libertad. De este modo, a las más de 120 individuos se les suma otros animales como ardillas y erizos, que también encontrarás por el camino.

Para conocer mejor a estos habitantes, cada recinto cuenta con uno a varios carteles con las características más destacables de los animales. Además de los textos y las imágenes, cada cartel incluye algo característico de cada animal, bien la cornamenta o bien una pezuña. De esta forma, aunque los animales no se pueden tocar (como decimos viven tranquilamente en su entorno y en libertad), estos elementos pueden tocarse y así los niños se acercan al animal.

EL PARQUE y SU RECORRIDO

En un parque faunístico, como su nombre indica, lo más importante son los animales. Sin embargo, al referirnos a Lacuniacha no podemos olvidarnos de hablar de su entorno y la belleza de sus 30 hectáreas.

El parque de Lacuniacha se encuentra integrado en el bosque de La Pinosa. Para poder recorrerlo, tan sólo es necesario seguir el sendero de montaña de unos 4 kilómetros y medio y con un algún ligero desnivel en algunos tramos (aunque completamente asequible por lo más pequeños). Este sendero transcurre entre bonitos ejemplares de la flora de la zona como pinos, robles y acebos, entre otros.

Pero no sólo el entorno vegetal llama la atención, sino también el emplazamiento entre las grandes montañas del Valle del Tena. Es destacable el paisaje que se contempla en el Mirador de la Peña Telera. Llegar hasta él requiere ascender un tramo bastante empinado, que nos desvía un poco del recorrido faunístico, tras la zona de merendero. No obstante, recomendamos este pequeño esfuerzo físico ya que las vistas son espectaculares.

CONSEJOS PARA LA VISITA

A continuación incluimos unos consejos que consideramos útiles para poder disfrutar de la visita:

  • Lacuniacha está abierta durante todo el año, pero los horarios de apertura varían en función de la estación. Consulta los horarios en la web.
  • Consulta la climatología antes de realizar tu visita para poder llevar la ropa adecuada.
  • Aunque la previsión del tiempo sea favorable, es recomendable llevar siempre algo de abrigo pues hay partes del recorrido bajo árboles de sombra y puede refrescar.
  • Dado que el recorrido se realiza a través de un sendero de montaña, utiliza calzado adecuado. Os recomendamos llevar bastones para ayudar con el equilibrio, sobre todo si se visita en la época de invierno (por si hay placas de hielo).
  • A mitad del recorrido hay una pequeña zona de merendero con un bar, un lugar ideal para hacer un algo en el camino y descansar un ratito.

  • Hay que tener en cuenta que los animales están en semi-libertad, por lo que es posible que no estén cerca de nosotros y haya que buscarlos. Recomendamos jugar con los niños a ser «avistadores de animales». Así agudizarán su capacidad de observación y paciencia.
  • Realiza el recorrido con tranquilidad, evitando hacer ruido, de lo contrario los animales pueden asustarse y esconderse. Pasa de un recinto a otro sin soltar las puertas bruscamente.

Ruta de La Barranca hasta La Fuente de la Campanilla

En plena Sierra de Guadarrama y bajo la mirada de las dos montañas más importantes de Madrid, la Bola del Mundo y la Maliciosa, se encuentra el Valle de la Barranca. Su localización y su entorno hacen de este lugar un destino perfecto para un plan en familia. Por ello, os proponemos una ruta para adentraros en el Valle de La Barranca y acercaros más al cielo de Madrid.

La ruta habitual de la zona es el Sendero del Valle de la Barranca, pero al tener una longitud de 11 km, nosotros proponemos una ruta alternativa de unos 5 km (hasta la Fuente de la Campanilla) para que sea más asequible a los niños. Aunque la ruta que proponemos tiene un poquito de dificultad porque el camino de ida es en pendiente (unos 350 metros de desnivel total), contemplar este precioso paraje y pedir un deseo tocando la campanilla bien merecen el pequeño esfuerzo.

COMIENZO DE LA RUTA – LOS EMBALSES DE LA BARRANCA

El punto de partida de esta ruta es el aparcamiento gratuito de La Barranca. Para llegar hasta aquí desde Madrid, es necesario seguir la A-6 hasta la salida 39 hacia el Puerto de Navacerrada. Desde aquí, continuar por la M-601 dirección Navacerrada hasta girar hacia la M-607 hacia Colmenar Viejo. Después, tras tomar la M-607, en la primera rotonda cambiar de sentido (deshacer el tramo recorrido) para tomar el desvío a La Barranca. Al poco de pasar frente al Parque de Bomberos de Navacerrada llegaréis al aparcamiento.

Nada más abandonar el coche, ya se puede contemplar el espectáculo natural que ofrece este valle.

Partiendo del parking, hay que continuar por la carretera hasta llegar a la altura de los embalses del ejército o las presas de la Barranca. Se trata de dos acumulaciones de agua gracias a las pequeñas presas que las retienen. Ambas se pueden atravesar pasando por las puertas metálicas que las protegen para hacer unas bonitas fotos del agua transformado en espejo y ver cómo fluye el agua tras la presa. Mucho cuidado con los niños y dejad todo como estaba.

Dejando los embalses atrás, llegaremos hasta la cancela – barrera que cierre el acceso a vehículos no autorizados y desde donde empieza la pista forestal.

Continuando por la pista pronto llegaremos al área temática de las vueltas, un claro entre los pinos que cuenta con una zona de merendero para hacer un alto en camino.

FINAL DE LA RUTA – LA FUENTE DE LA CAMPANILLA

Dado que el río Navacerrada transcurre cerca de nuestra ruta, proponemos abandonar momentáneamente el camino de arena para visitarlo. Bajando la ladera por la derecha de la pista forestal se llega al río, ¿te atreves a mojarte los pies?

Ya de vuelta a la pista forestal de la Barranca, llegaremos a la Fuente de Mingo o la Fuente del Molinillo. Una fuente de granito que vierte el agua que llega de la montaña.

Después de la parada para contemplar la Fuente de Mingo ya sólo queda el último tramo en ascenso hacia la Fuente de la Campanilla. Para llegar hasta allí hay que continuar por la pista forestal y llegar un hito de madera con las flechas indicativas con las distancias hacia los puntos de interés de la zona.

Justo donde está ubicado el hito de flechas comienza un sendero más empinado que la pista forestal. Este repecho termina en la Fuente de la Campanilla por lo que para llegar hasta ella es necesario abandonar la pista forestal (la cual nos llevaría hacia La Maliciosa) y subir por ese desvío empinado.

La cuesta, cuesta…, pero pronto se ve al fondo la Fuente de la Campanilla, con su chorro, su campana y su cuerda para hacerla sonar. ¿Cuántas veces sonará la campanilla? Aprovechad para pedir un deseo mientras la hacéis sonar. No sabemos si se cumplirá, pero nunca está de más J. Ojo, si es invierno, cuidado en su proximidad pues puede haber un poco de hielo.

La Fuente de la Campanilla es el punto final de la ruta. No obstante, y dado que junto a esta fuente hay una mesa de merendero, siempre es aconsejable tomar un respiro y dejar que los niños jueguen entre los árboles antes de emprender el camino de vuelta deshaciendo los pasos andados.

DATOS GENERALES DE LA RUTA

Para una mejor planificación de vuestro plan en familia, hemos preparado este croquis en el que mostramos la ruta y los principales puntos de interés.

  • Distancia: 5 km (ida y vuelta)
  • Tipo de ruta: Lineal
  • Dificultad: Media – debido al desnivel en la ida (aprox. 350 m)
  • Tiempo: 2 – 3 horas (según el paso de los niños)
  • Servicios:
    • Área recreativa Las Vueltas: Merendero y papeleras
    • De Pino a Pino: Empresa de actividades multiaventura con tirolinas
    • Hotel La Barranca: Alojamiento y restauración (en horario de apertura – consultar)
  • Aparcamiento: Al comienzo de la ruta. Gratuito.
  • Niños: Si (a partir de 6 años)
  • Carrito: Si, por la pista forestal

Visitar un museo con niños

Aunque a algunos les pueda parecer extraño, visitar un museo con niños es un gran plan de ocio. Lejos de lo que a priori muchos piensan, los museos además de ser lugares relacionados con la educación, están llenos de sorpresas, y según planifiques la visita, llenos de diversión.

Aquí te contamos algunos puntos a tener en cuenta para disfrutar en familia de una visita a un museo.

QUÉ MUSEO ELEGIR

Existen multitud de tipos de museos y, a grandes rasgos, los podemos clasificar bien por su temática o por su tamaño.

Encontramos museos de temáticas generales como los museos de bellas artes, de naturaleza, de música, de ciencia y tecnología. Pero también hay museos con una temática muy concreta como el Museo del Ferrocarril o el Museo Fallero.

En cuanto al tamaño, existen algunos con colecciones muy grandes y salones inmensos, mientras que otros son más modestos en el número de objetos que exhiben y con salas más reducidas.

Cuando hablamos de museos, no sólo nos referimos a los grandes museos permanentes (como el Museo del Prado) sino también a exposiciones temporales con fines culturales y educativos.

Para elegir el museo o exposición a visitar, es más relevante fijarse en la temática que en el tamaño. Los objetos que muestra el museo debe despertar el interés de los niños, sorprenderles e invitarles a descubrir. Algunos museos disponen de elementos interactivos que despiertan la curiosidad lo que también fomenta el aprendizaje mediante la experimentación.

El tamaño, sin embargo, no es un punto importante a la hora de elegir museo, pero sí en la planificación de la visita.

PREPARA tu visita

A la hora de planificar tu visita al museo con niños, nunca olvides el factor tiempo: cúando visitarlo y cuánto estar allí.

  • Cuándo:

Elige un día en el que la afluencia de público no sea masiva, por ello evita días festivos, días de acceso gratuito o días de apertura o clausura de exposiciones temporales. De esta forma, al haber menos público será más sencillo tener controlados a los niños entre la gente. Además atenderán más la exposición y si es interactiva, podrán tocar y experimentar sin tener largas esperas.

Compra tu entrada con antelación para evitar colas y esperas con los niños…. ya sabéis que la paciencia no es su fuerte.

Muchos museos tienen planificadas actividades para niños, bien organizadas (con fecha, hora y plazas limitadas) o bien para hacer por libre (autoguías) y gymkanas en familia. Este tipo de actividades suelen estar muy bien organizadas y quienes las imparten saben transmitir muy bien a los niños.

  • Cuánto:

No pretendas visitar el museo entero ni pasar largas horas allí. Si se trata de un museo de gran tamaño, reduce tu visita a ciertas obras. Como mucho planifica tu visita para unas 2 horas (3 máximo).

Aparte del tiempo, es importante explicar a los niños qué es lo que van a ver en el museo.  Así que, antes de realizar la visita, créale expectativas y despierta su curiosidad con tus explicaciones.

Nosotros en casa, días antes de la visita, solemos preparar un taller sobre la exposición. Internet es una fuente ilimitada de recursos, busca, lee, imprime fotos, saca libros de la biblioteca y luego, explica todo de una forma divertida y didáctica.

La última exposición que vimos fue la de Van Gogh Alive así que en casa estudiamos la vida del pintor y los cuadros más relevantes. Tras la pequeña exposición (unos 20 minutos), los niños representaron sus obras favoritas a su forma y manera… ¡así sacan el artista que llevan dentro!

Si no te ves con fuerza para preparar un taller en casa, siempre puedes recurrir a empresas especializadas en talleres de arte para niños como Rz100arte y Mirarte.

VISITANDO EL MUSEO

¡Llegó el Día M! Antes de la visita motiva a los niños sobre el plan del día. Prepara una mochila con las cosas básicas: un poco de agua, algún tentempié, papel y pinturas (por si acaso hacéis alguna actividad o les llega la inspiración artística) y, si el museo tiene actividades imprimibles, lleva varias copias.

Si tienes reservadas actividades con el museo, acude a las mismas con tiempo suficiente para no llegar con prisas, pero tampoco con tiempo en exceso para evitar las esperar.

Durante el recorrido, recuerda a los niños lo aprendido antes de la visita. Formula preguntas que les motive a participar y a mostrar todo su conocimiento.

Si el museo dispone de actividades imprimibles, permite que los niños se tomen su tiempo para hacerlas. No es una carrera ni es una competición si no que se trata de disfrutar con la actividad.

Muy importante, es observar a los niños, son como libros abiertos. Comprueba qué les gusta más y qué despierta menos su interés. Su comportamiento te ayudará  guiar la visita e incluso para preparar las siguientes visitas a museos.

Y antes de que decaiga su interés, da por concluida la visita, así se quedará con un buen sabor de boca y querrá volver a visitar un museo.

Cualquier museo puede ser apropiado para visitar con niños pero aquí os dejamos unas recomendaciones basadas en nuestras visitas en familia:

 

 

Ruta por el Bosque de la Herrería (El Escorial – Madrid)

¿Sabías que Felipe II supervisaba las obras de El Monasterio de el Escorial desde una roca del Bosque de la Herrería? Te proponemos una ruta con niños para visitar esta silla real en la sierra de Madrid. Un recorrido que permite disfrutar de la naturaleza entre robles y castaños con unas vistas inigualables. Y para darle más emoción al plan, alargamos la ruta para descubrir La Cueva del Oso, una oquedad de pequeño tamaño que despertará el interés de grandes y pequeños.

 Comenzando desde la Ermita de la Virgen de Gracia

A pesar de que se puede llegar a la Silla de Felipe II en coche, os proponemos iniciar esta ruta junto a la pequeña Ermita de la Virgen de Gracia. Para llegar hasta allí es necesario seguir la carretera M-505 y seguir las indicaciones hacia Silla de Felipe II. Nada más abandonar la M-505, se llega a la Ermita donde se puede aparcar.

Abandonado el vehículo, tenemos dos alternativas, llegar a la Silla de Felipe II por la carretera o campo a través. Nosotros, para evitar los posibles peligros de caminar por la carretera y para disfrutar aún más de la naturaleza, recomendamos ir campo a través. Al final de esta publicación incluimos un croquis con las distintas posibilidades de esta ruta.

Para adentrarse en el Bosque de la Herrería, será necesario orientarse un poquito para dirigirnos hacia la Silla.  El recorrido tiene una ligera inclinación ya que hay que salvar la pendiente de la montaña y atravesar la carretera en 4 ocasiones. Aunque puede parecer complicado, no tiene dificultad alguna ya que hay pequeños senderos que guían para abrirnos camino.

Una Piedra Real – La Silla de Felipe II

En la cuarta ocasión que se llega a la carretera, empezaremos a ver muchos coches aparcados a ambos lados de la misma, eso significa que estamos cerca de la Silla. Al final de la cuesta arriba continuando por la carretera, llegaremos a la gran piedra donde se encuentra La Silla de Felipe II. Se trata de una gran piedra de granito con escalones en cuya cima se encuentra horadado un asiento con unas vistas privilegiadas a El Monasterio de Piedra.

Aunque es probable que haya bastante gente, vale la pena esperar un poquito para poder hacerse una foto sentado en el trono real y disfrutar de la panorámica de El Bosque de la Herrería, El Monte Abantos y El Escorial.

Junto a la base de la Silla, además del gran árbol singular y el monolito, hay un bar donde poder tomar un refrigerio o un cafetito si el frío aprieta.

La meta de la ruta – La Cueva del Oso

Tras subir a la Silla de Felipe II emprendemos la ruta hacia La Cueva del Oso. Para ello, es necesario continuar la carretera asfaltada atravesando la barrera que da comienzo a la senda botánica. Se trata de una senda de poco más de 1 km con carteles explicativos de las especies arbóreas y arbustivas más relevantes y por la que no circulan los coches.

Más adelante la carretera asfaltada desciende ligeramente. Nada más llegar a la base de la cuesta encontramos el cartel de la Fuente de los Dos Hermanos a la derecha del camino. Siguiendo la flecha del cartel llegaremos a la fuente de piedra (ojo, ¡que no es agua potable!).

Al poco de dejar la fuente  atrás y continuando por el asfalto se llega a La Cueva del Oso. Es inevitable la tentación de entrar en esta pequeña oquedad y buscar pistas para averiguar si el oso existió o es sólo una leyenda. Habitase un oso o no, visitar esta cueva y su entorno merece la pena.

Si queréis hacer un salto en el camino, antes de emprender el camino de vuelta a la Silla y a la Ermita, podéis reponer fuerzas en el merendero de El Rincón de la Hiedra a pocos metros de La Cueva del Oso.

Aunque La Cueva del Oso es el destino final de la ruta que os proponemos, se puede alargar continuando por el sendero asfaltado… pero ese plan lo dejamos para otro día :).

Datos generales de la ruta por el Bosque de la Herrería

Para una mejor planificación de vuestro plan en familia, hemos preparado este croquis en el que mostramos las distintas alternativas de esta ruta (por carretera o campo a través) y los principales puntos de interés.

  • Distancia (ida y vuelta):
    • Por carretera hasta La Silla de Felipe II: 3 km
    • Por carretera hasta La Cueva del Oso: 4 km
    • Campo a través hasta La Silla de Felipe II: 2 km
    • Campo a través hasta La Cueva del Oso: 3 km
    • De La Cueva del Oso hasta El Rincón de la Hiedra (merendero): 500 metros
  • Tipo de ruta: Lineal con posibilidad de ser circular si se combinan ruta por carretera y campo a través
  • Dificultad: Fácil – Media (en pendiente)
  • Tiempo: 2 – 3 horas (según el paso de los niños)
  • Servicios:
    • Merendero
    • Aparcamiento
    • Bar (junto a La Silla de Felipe II)
  • Niños: Si (a partir de 5 años)
  • Carrito: Si (sólo siguiendo la carretera asfaltada)

Viaje en Teleférico y Ruta por la Casa de Campo (Madrid)

¿Quieres recorrer Madrid por las alturas y además pasear por el pulmón de la ciudad? Si es así, te proponemos el siguiente plan: un viaje en Teleférico y una ruta a pie por la Casa de Campo de Madrid. ¿Te apuntas? A continuación, te damos toda la información para que prepares tu plan para toda la familia.

UN PASEO POR LAS NUBES – TELEFÉRICO DE MADRID

El plan que proponemos comienza con el viaje en Teleférico partiendo de la estación de telecabina ubicada en la calle Pintor Rosales. Para llegar hasta allí, se puede ir en transporte público ( Metro – Argüelles) o en coche (aparcamiento cercano en zona azul).

El recorrido en telecabina es de casi 2.500 metros y a una altura de 40 metros, lo que permite disfrutar de unas vistas inigualables de la Casa de Campo, el Palacio de Oriente y la Catedral de la Almudena. La duración de cada trayecto es de unos 11 minutos, por lo que el viaje ida y vuelta es de unos 25 minutos, tiempo suficiente para disfrutar de la experiencia y contemplar Madrid desde el cielo.

Para organizar este plan, es necesario tener en cuenta lo siguiente:

  • Condiciones climáticas: Dado que la telecabina circula por un cable, el Teleférico puede suspender el servicio en caso de viento racheado o tormenta eléctrica. Aunque el servicio funciona con normalidad con lluvia o con nieve, recomendamos que este plan se realice en un día despejado  para disfrutar de la panorámica.
  • Horarios de apertura y cierre: Es importante consultar los horarios de apertura y cierre para evitar largas esperas en la estación para subir a la telecabina y para poder programar el viaje de vuelta.

Toda la información de horarios y tarifas está disponible en la web del Teleférico de Madrid.

RUTA A PIE POR LA CASA DE CAMPO

La ruta a pie que proponemos comienza desde la estación del Teleférico ubicada en la Casa de Campo, tras el viaje de ida por el cielo de Madrid.

Al pie de la estación de telecabina encontramos un parque infantil y un mirador con paneles informativos desde donde se pueden ver los lugares más representativos de la ciudad. Tras el mirador, la ruta continua por el camino de arena en dirección a la Catedral de la Almudena.

Un poco más adelante, el camino se dificulta ya que empieza a tomar pendiente y hay surcos en la arena. Para llegar hasta el Lago, es necesario bajar la cuesta… ¡cuidado con los niños que es bastante prenunciada! Eso sí, las vistas son espectaculares.

Al final de la cuesta, tan sólo hay que continuar por el camino de arena en la misma dirección que llevábamos (hacia la Almudena). Este camino nos llevará hasta una carretera asfaltada que hay que atravesar (¡cuidado al cruzar!). Continuando en paralelo a la carretera, llegaremos al parque infantil y al aparcamiento que hay frente al Lago de la Casa de Campo.

Una vez junto al Lago, se puede hacer un alto en el camino para reponer fuerzas en alguno de los restaurantes de la zona o simplemente hacer una parada para contemplar el Lago y dar de comer a los patos.

Bordeando el Lago pasaremos junto al embarcadero desde donde se puede tomar una barca para un paseo por el Lago (recomendamos visitar horarios y tarifas) y al centro de educación ambiental de la Casa de Campo.

Una vez recorrido el Lago, podremos comenzar el camino de vuelta hasta llegar a la estación del Teleférico para poder regresar a la estación de la calle Pintor Rosales desde donde empezamos el plan.

alternativas a la ruta a pie

Para facilitar la realización de este plan en familia, hemos preparado este croquis incluyendo el recorrido del Teleférico, la ruta a pie y los puntos de mayor interés.

Croquis del recorrido en Teleférico, ruta a pie y principales puntos de interés

Esta misma ruta se puede realizar sin necesidad de hacer el viaje en Teleférico. Si es así, el inicio y el final de la ruta sería el aparcamiento de la Casa de Campo. Puedes llegar hasta allí en transporte público (Metro – Lago) o en coche (se puede aparcar en el mismo aparcamiento).

Si quieres hacer una ruta más corta, no recorras el perímetro del Lago de la Casa de Campo. De esta forma, la ruta (ida y vuelta) tiene unos 2,5 km.

DATOS PRÁCTICOS DE LA RUTA A PIE
  • Distancia: 4 km (ruta completa ida y vuelta) o 2,5 km (ruta ida y vuelta sin recorrer el Lago)
  • Tipo de ruta: Lineal
  • Dificultad: Media (por la zona en pendiente)
  • Tiempo: 2 – 3 horas (según el paso de los niños)
  • Servicios:
    • Merendero
    • Parque infantil
    • Aparcamiento
    • Embarcadero – paseo en barcas
    • Centro de Educación Ambiental de la Casa de Campo
    • Restaurantes
  • Niños: Si (a partir de 5 años)
  • Carrito: Si (sólo por la zona del Lago)